Por Gerald Hernández
Uber Paz, un espigado tirador leonés cuya bola rápida tocó las 94 millas por horas esta temporada en las Ligas Menores con los Padres de San Diego, está en el campamento del Bóer para hacerle frente a su segunda temporada en la Liga Profesional de Nicaragua.
El veloz lanzador Gonzalo López está entrenando con los Indios, pero todavía no ha sido contratado.
Elvin García, firmado por los Bravos de Atlanta, sigue en las prácticas del Bóer con la esperanza que se resuelva su caso y lo dejen jugar.
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“Espero tener aquí mayores oportunidades”, dice Paz, refiriéndose a que el año pasado con el equipo de León tuvo un par de malas salidas y después no le volvieron a dar chance.
“Me dijeron que no me van a juzgar por mi primer juego, que van a tener paciencia conmigo”, agrega el tirador derecho de 6’4 de estatura y 190 libras de peso, que fácilmente sobresale por su físico en las prácticas de la tribu.
Paz, de 20 años, viene de lanzar en la Liga de Novatos de Arizona, en la cual reunió cuatro victorias por tres derrotas, con 5.16 en efectividad. En 14 juegos, de ellos 12 como abridor, recorrió 59.1 entradas y abanicó a 50 bateadores.
“No me han dicho si voy a abrir juegos o a relevar, pero en cualquier rol estoy listo para hacer un buen trabajo”, aseguró.
San Diego le pidió a Paz que baje 12 libras de peso y si es utilizado como abridor tendrá un límite de 75 pitcheos.
“El próximo año me pueden ascender a Clase A”, calcula Paz.
El staff de pitcheo del Bóer luce bien con Diego Sandino, Mario Peña, Berman Espinoza, Juan Serrano, Elvin Orozco, Róger Marín, el dominicano Gustavo Martínez y el prospecto nica de los Filis Juan Carlos Ramírez, quien está llamado a ser el brazo número uno.
Ramírez recién llegó al país y probablemente hoy o a más tardar mañana se integrará a los entrenamientos del Bóer, en el estadio Jackie Robinson, en el IND.
El veloz lanzador Gonzalo López está entrenando con los Indios, pero todavía no ha sido contratado. Elvin García, firmado por los Bravos de Atlanta, sigue en las prácticas del Bóer con la esperanza que se resuelva su caso y lo dejen jugar.
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