Crímenes, asaltos a bancos, bombazos, montajes para encarcelar a adversarios políticos y desprestigiarlos, entre otras cosas, ha sido la tónica del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en otros tiempos, incluso cuando era oposición, con la clara intención de distraer a la población y desanimarla con tantas cosas negativas.
Estos hechos abominables no solo han ocurrido en periodos cercanos a elecciones, sino también cuando los escenarios políticos le han desfavorecido al FSLN y solo mediante el caos podía obligar a negociar a los gobiernos de turno para “evitar derramamiento de sangre”. ¿Cuándo vamos a salir de la “calamidad” con mentes perversas como estas?
Ahora, a pocos días de las elecciones del 6 de noviembre, el gobernante FSLN ha intensificado las acciones dañinas contra quienes lo cuestionan por su desgobierno y entonces, encarcela a jóvenes que protestan contra la dictadura de Daniel Ortega y su inconstitucional candidatura.
Al FSLN no le basta mandar al Ejército y a la Policía a reprimir a las personas que exigen cédulas, sino que también ordena a exmilitares como ocurrió en San Juan de Río Coco, en el departamento de Madriz, a dirigir vapuleadas contra la población civil que únicamente quiere tener el documento de identidad que no solo le sirve para votar, sino para realizar una serie de gestiones en su vida cotidiana.
Más: como siempre ha actuado este partido del mal, la Iglesia católica nuevamente es víctima del ataque feroz de las huestes del FSLN y es así como al menos nueve sacerdotes han sido agredidos por miembros de esta organización política que en los años ochenta también atacó despiadadamente al catolicismo en Nicaragua.
En los últimos tiempos, la Policía se ha encargado de hacer el trabajo sucio de este gobierno (bueno, hay quienes dicen que siempre lo ha hecho para el FSLN). Además de golpear, encarcela a la gente opositora al régimen orteguista violentando las normas establecidas.
Y si a todo esto le sumamos la sarta de atropellos amparados en la ilegalidad que se refleja en el latrocinio por parte del FSLN de las elecciones municipales en el 2008 y la permanencia al margen de la ley de 26 funcionarios públicos, no queda más que asumir que estamos viviendo en un Estado de facto.
No hay que olvidar que el CSE es el principal aliado del FSLN en estas elecciones para que Ortega pretenda seguir en el poder.
Desafortunadamente tenemos al frente del gobierno a una persona que cada vez que habla, lo que hace es atacar a la comunidad internacional que ayuda al pueblo de Nicaragua a través de sus autoridades, pero en el marco de la gobernabilidad, transparencia y democracia. Ortega alimenta la ignorancia de las masas, la mediocridad, el oportunismo, el descaro (como es alentar a no pagar los compromisos crediticios que la gente adquiere con microfinancieras), la violación a la ley y, sobretodo, la corrupción que de momento no se le ve límites en el gobierno del FSLN.
Pero además, Ortega está inflando una realidad económica en este país al “regalarle” a la gente materiales o beneficios que están al margen del Presupuesto General de la República, de tal forma que cuando este régimen deje de gobernar, el mandatario se irá forrado de dinero y le dejará al país una carga enorme que no se podrá asumir. Claro, ahora regala lo que no es suyo, se enriquece y hará parecer que solo su partido es el que vela por la población. Imagínense de dónde saldrá más beneficios a jubilados, becas (con fondos Alba al margen del presupuesto) que regala a montones a estudiantes de pésima calidad que andan “rotondeando” en las calles de Managua, entre otras cosas. Es por eso que la población con responsabilidad debe votar en contra de este sistema en las próximas elecciones.
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