A: Yadira en plenitud y a Genaro Lugo
Por: Mario Santos
Y cuando no atisbo tu rostro y solo es el ondulante vacío;
cuando mi pensamiento hurga en el pasado,
hay nada que detenga tu fuga. Todo lo anticipaste
en tu esbeltez, Yadira. En joven cielo data tu presencia;
y en la añorante estación del ferrocarril de Managua ahí
desató nuestra primeriza sensación con la flor en tu mano.
Y en el esparcido de tus miradas se tejió la ruta.
El recorrido del tiempo ya hacía en busca de la belleza
¿para qué seguir interrogando si la belleza está en su propia mística unitiva?
Y de ella floreceremos éxtasis y regocijo.Y luego por la Avenida Bolívar alígeros al estudio del artista;
inclinaste tu contorneada desnudez a recoger
el óleo con todo el instinto del placer como Afrodita.
Y con el arrullo de tu goce profundas en mi cuerpo erigido.
Emerjo de la onda del deseo y su deseño sesgado
y en la sazón de volátiles sueños asonaron triángulo
y pincel para el monumento de Aglaé arrebatada de vino y canto.
En la bóveda de mi retrato acrílico y almagre viendo
al maestro Lugo edificante con la plumilla la suma de los
cincuenta años entregados al amorío con el insoslayable juvenil;
de sangre su hado viviente. Y Moiras agria se agita ansiosa
pero, sin libro no registra destino y sin tijeras no corta vida.
Y en la sombra de tarros vacíos y bastidores La Tosca
por la ventana acaricia al oído de la licenciosa tarde.
Mas el artista Genaro pormenoriza símbolos y enmienda.
En el lienzo que la vida y el amor le atesoran.
Y por encima de bosque lejano moteado y portentoso,
en la otoñada, irreverente con mi transición ebria, fulgurosa,
despliega la visión en el paisaje de aves emigrantes,
así, aquí desde allá, memoriza mi corazón el acto primero.
Ver en la versión impresa las páginas: 7 B