Dejan de estudiar por trabajar

El mal de la deserción universitaria tiene cura, solo que a la fecha no se ha encontrado.

Los programas de becas de Nicaragua serán presentados como uno de los esfuerzos que persiguen elevar la permanencia escolar. LA PRENSA/ ARCHIVO

Jeniffer Castillo Bermúdez

El mal de la deserción universitaria tiene cura, solo que a la fecha no se ha encontrado.

[doap_box title=»¿Por qué se van?» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Esta pregunta es una de las que deberán responder los expertos de América Latina y Europa que llegaron al país para participar en la Primera Conferencia Latinoamericana sobre el Abandono en la Educación Superior (Clabes).

La vicerrectora académica de la UNAN-Managua, Isabel Benavides Gutiérrez, dijo que la pobreza de las familias es una de las principales causas. “El estudiante abandona la universidad para trabajar porque ve que en su familia hay necesidades… tenemos programas de becas, pero no siempre es suficiente para detener el abandono escolar”, agregó.

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En el mundo se calcula que el 40 por ciento de quienes ingresan a la educación superior abandonan las aulas de clase a media carrera. Nicaragua no está tan lejos.

Según la vicerrectora académica de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), Isabel Benavides Gutiérrez, el país sufre un alto nivel de deserción universitaria y hasta el momento no existe una política de Estado que permita reducir esta problemática.

Por esta razón, un grupo de expertos académicos de 16 países participará en la Primera Conferencia Latinoamericana sobre el Abandono en la Educación Superior (Clabes), donde pretenden encontrar la cura de la deserción universitaria.

Nicaragua será anfitriona de esta actividad en la que se definirán los tipos de deserción, las buenas prácticas que se realizan en la región para revertir el problema de abandono, definirán programas institucionales y otras políticas que involucren al Estado en general, según Jesús Arriaga, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid.

De acuerdo con el experto, entre la deserción transitoria y la definitiva, la primera es la más común porque los universitarios abandonan los recintos para dedicarse a trabajar por determinado tiempo y luego vuelven a incorporarse.

ABANDONO SALE CARO

Aunque todavía se desconoce la pérdida económica que deja un estudiante que deserta de la universidad a media carrera profesional, Benavides lamentó el hecho y dijo que este cálculo se hará durante la Clabes.

La actividad iniciará mañana 17 de noviembre y culminará el 18 de este mes en la UNAN-Managua. Los participantes diseñarán un modelo común que permita elevar la permanencia en las aulas.

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