¡Qué frío!

Esta nueva entrega tiene los ingredientes clave que hicieron que la primera fuera tan exitosa: personajes adorables que los jóvenes y los adultos quieren por igual; una gran mezcla de canciones pop con escenas de baile sobre la nieve, y pasajes antárticos muy realistas, cuya belleza resalta más en la pantalla en la segunda versión gracias a un uso muy bueno del 3D.

David Germain/AP

Esta nueva entrega tiene los ingredientes clave que hicieron que la primera fuera tan exitosa: personajes adorables que los jóvenes y los adultos quieren por igual; una gran mezcla de canciones pop con escenas de baile sobre la nieve, y pasajes antárticos muy realistas, cuya belleza resalta más en la pantalla en la segunda versión gracias a un uso muy bueno del 3D.

Los peñascos y picos nevados parecían tener una textura en Happy Feet , pero en Happy Feet Two uno siente que puede estirar la mano para tocarlos, mientras que el cielo azul, con nubes ondulantes, se ve de verdad, como si uno lo admirara por una ventana y no en una proyección sobre una pantalla.

A la película le ayuda mucho que Brad Pitt y Matt Damon hayan dado sus voces a una pareja de crustáceos que casi les roban el espectáculo a los pingüinos en la cinta animada. Son tan atractivos que bien podrían tener su propia película en el futuro.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: