Torturado en la prisión

“Los policías con unos garrotes, desnudo te meten a las celdas —son unas celdas oscuras— te meten desnudo, te ponen chivas de cigarro, te ponen en agua y te ponen electricidad, te hacen barbaridades”. El relato es de Leonel Santana Zambrana, de 25 años, quien sostuvo que bajo supuesta tortura, agentes policiales lo obligaron a firmar documentos y hasta inventar cargos contra dos personas inocentes para implicarlos en un caso de robo seguido de asesinato, ocurrido en San Rafael del Sur.

Leonel Santana Zambrana presenta denuncia ante la abogada del Cenidh, Brenda Rojas. LA PRENSA/CORTESÍA CENIDH

Ver infografía ampliada

Por Elízabeth Romero

“Los policías con unos garrotes, desnudo te meten a las celdas —son unas celdas oscuras— te meten desnudo, te ponen chivas de cigarro, te ponen en agua y te ponen electricidad, te hacen barbaridades”. El relato es de Leonel Santana Zambrana, de 25 años, quien sostuvo que bajo supuesta tortura, agentes policiales lo obligaron a firmar documentos y hasta inventar cargos contra dos personas inocentes para implicarlos en un caso de robo seguido de asesinato, ocurrido en San Rafael del Sur.

Momentos antes el vocero de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, había sido rotundo “la Policía no tortura”. Ayer Borge repitió: “Vamos a aclarar que en ningún momento la tortura de ningún tipo es utilizada, no está en nuestros métodos de trabajo para obtener declaración, mucho menos para obligar a firmar a alguien”.

Sin embargo, Santana fue explícito “te ponen en un charco de agua y te ponen chuzos eléctricos, para que tenga más efecto la electricidad (…) duele, como que te altera, no sé, un fuerte impacto de electricidad ¡fum! te sentís y ellos te golpean, te preguntan…”.

“Quisiera ser enfático en este caso que es inconcebible, inadmisible que se nos diga que está utilizándose eso que dicen de choques eléctricos”, apuntó Borge.

El denunciante que recurrió al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), porque aseguró teme por su vida, dijo que está siendo presionado para que sirva de testigo en el hecho delictivo ocurrido el 15 de agosto, en el sector de San Rafael del Sur.

APODADO EL PITUFO

En un relato como si fuese sacado de un guión de película, el joven expuso de forma coherente como de una visita sorpresiva a la casa, donde alquila en Villa Venezuela de parte de un policía de civil, pasó a ser el sospechoso de ser cómplice de un reconocido delincuente apodado “El Chinelas”. Extrañamente el agente de civil le solicitó información y aunque él le dijo no conocerlo, hasta le tomó una fotografía. Veinte días después en una parada de la ruta 106, en la parada La Chelita, “me baja un policía vestido de civil, con un policía (uniformado), sin decirme por qué, sin enseñarme ningún papel y sin haber hecho yo nada, me trasladan al Distrito Siete”.

Ya en esa delegación aparecen asignándole el mote de “El Pitufo”. Y allí le acusan de que con “El Chinelas” había cometido un robo. Santana relató, que les insistió en que no lo conocía, que tenía 15 días de estar viviendo en ese sector por tanto no conocía a nadie. Pero allí comenzó lo que llamó su “calvario”.

“Me tuvieron dos días allí, me sacaban, me interrogaban, me golpeaban, me calumniaban, me decían que me iban a tirar 30 años, que mañana iba a los juzgados”, sostuvo el afectado.

[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

“La convención de la ONU y la convención interamericana (…) dicen se considera tortura cualquier tipo de maltrato corporal físico o psicológico, sea directamente cometido por agentes del Estado o terceras personas (…) y que es tortura la que se hace con el propósito de obtener una verdad”.

Gonzalo Carrión, funcionario del Cenidh.

[/doap_box]

Aseguró Santana que lo trasladaron del Distrito Siete al Distrito Tres, donde sostuvo que uno de los funcionarios policiales llegó hasta ponerle de rodillas y apuntarle a la cabeza con una pistola calibre 9 milímetros, para que aceptara su involucramiento en el delito. Repitió en varios momentos la forma en que la Policía trató de hacer presuntamente el montaje: detectives que lo entrevistaban, policías que simulaban que había sido reconocido por testigos eran entre otras aparentes tretas de convencimiento. “Solo Diosito me podía sacar de eso”, comenta.

La convención de la ONU y la convención interamericana (...)  dicen se considera tortura 
cualquier tipo de maltrato 
corporal físico o psicológico, sea directamente  cometido por agentes del Estado o terceras personas  (...) y que es tortura 
la que

Después fue llevado a lo que él llama “El Chipote”, donde relata como fue sometido a supuesto maltrato. Después volvió al Distrito Tres, donde una persona que dijo ser fiscal le llegó a decir: “Mirá ya vos en medio de tres personas que en realidad tengan que ver en el caso y vos en medio, en la primer audiencia el juez lo que va dictar es prisión preventiva para todos. Te vas a tirar tus tres meses esperando el juicio dice a ver si en el juicio tenés la suerte de salir”.

Santana lo creyó. Fue en ese momento que el que cree era un fiscal le hizo “una propuesta”, quería sacar de circulación a un tal Chinela “que yo me prestara a eso”.

“O sea si yo estaba dispuesto a firmarle una declaración donde saliera el tal “Chinela” involucrado en el caso y que le mencionara dos nombres más, o sea que le completara una banda de cinco. Ellos me daban tres nombres, ellos querían una banda de cinco entonces ellos me hicieron decirle dos apodos, porque ni los nombres les sabía… ‘El Gemelo’ y ‘El Gato’”, sostuvo Santana. Tras referir: “Me hicieron zanganadas, me hicieron filmar un vídeo, en el vídeo sale mi cara, mi rostro reflejado que no es con mi espontánea voluntad (…)sale mi cara, mi angustia, mi llanto, mi desesperación”.

Como prueba de que está diciendo la verdad, mostró documentos que demuestran que la Policía alteró su estadía en sus celdas.

DENUNCIAS FRECUENTES

La denuncia es sumamente grave y en un estado de peligrosidad extrema, sostuvo el coordinador jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión. El defensor de derechos humanos recordó que en más de una unidad policial incluyendo la DAJ han recibido denuncias por supuestas actuaciones arbitrarias en cuanto a las condiciones y por el trato a los detenidos, independientemente del delito que se les atribuye.

Cuando se nos denuncia situaciones graves de atropello a los detenidos, malos tratos, nos ha llamado la atención que no se nos permite la verificación. Aunque en otras ocasiones no se les ha puesto obstáculos. Según el defensor de derechos humanos, de 500 denuncias recibidas como promedio al año con cierta frecuencia se refieren a abusos en el contexto de la detención. Entre las situaciones más denunciadas y que constituyen sometimiento a tortura destaca arrestos que son televisados, y los van golpeando al reo, interrogatorios prolongados, cuando ya la persona está aturdida, desvelada, que los dejan semidesnudos, con celdas húmedas. Igual que hacen capturas sin orden de allanamiento o sin orden de detención. Así como prolongación de las detenciones más allá de las 48 horas y no les permiten la asistencia legal.

OTROS HECHOS

Uno de los casos más recientes que el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) recibió denuncias por supuestos abusos policiales y maltrato fue el de familiares de cuatro policías detenidos en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ). Esto ocurrió en la recién pasada semana.

Gonzalo Carrión, funcionario del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), refirió que los familiares de los agentes detenidos denunciaron graves atropellos a su integridad física.

Además, Carrión trajo a colación casos como el del coronel en retiro Víctor Boitano, como después de su detención “no se reconoce” y aparece dando declaraciones “en la tribuna del oficialismo”. “Por lo menos uno tiene que decir ahí algo pasó. Y ¿qué es lo que pasó?. Esa transformación no es aislada”, comentó el funcionario del Cenidh.

Un caso similar, expresó Carrión, dejó entrever el caso de Alberto Conde, detenido en forma anómala.

A su vez, el defensor de derechos humanos recordó que existe un antecedente de tortura comprobada ocurrida en 2007, cuando miembros de la familia Delgadillo en Nueva Guinea fueron sometidos a tortura al ser guindado uno de ellos de los testículos.

“Aunque la Policía Nacional oficialmente señala que en la Policía no torturan, yo te digo, los hechos dicen lo contrario”, señaló Carrión.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: