Por Tania Sirias
Llora cuando habla de su encierro. Recuerda que pasó seis meses en el hospital luego de ser herido de tres impactos de bala y rodeado por unos 80 contras. “Me persiguieron por toda la montaña desde las diez de la noche hasta las cuatro de la madrugada. Fui rescatado por una tropa y durante el tiempo que estuve hospitalizado no pude dormir nunca con la luz apagada”, narra el coronel Víctor Boitano. Agrega que en ese tiempo fue diagnosticado de estrés postraumático.
Luego de pasar unos días en prisión, por una acusación de terrorismo y posesión de armas de guerra, el temor ha vuelto a surgir. Ahora toma medicamentos para la presión y para poder dormir. Afirma ser el mismo Boitano crítico de Ortega, pero su discurso bélico ha sido doblegado.
Acusa de su cambio a la Embajada de los Estados Unidos de pretender desestabilizar al gobierno de Daniel Ortega. Afirma que tras su salida del Ejército en 2007, lo buscan para que forme parte de la Central de Inteligencia Americana (CIA).
“Ellos (la CIA) siempre han tratado de reclutarme, incluso unos días antes de las elecciones me llamaron los funcionarios de la embajada americana Tyler Sparks, Arthur Snatt y el coronel Daniel Alambre, que es quien me contacta después que salí del Ejército”, narra Boitano.
Según el coronel, los funcionarios norteamericanos le piden que apoye la fórmula de Fabio Gadea, pero Eliseo Núñez, jefe de campaña de la Alianza PLI, no confía en él por ser sandinista. Insiste en todo momento en acusar a la Embajada Americana.
¿Por qué esperó ser arrestado para hacer estas acusaciones?
“Soy inocente, voy a enfrentar el juicio y voy a demostrar que no soy terrorista, pero sí voy a denunciar el plan que tenía la Alianza PLI y la Embajada para generar violencia”, recalcó Boitano.
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Hablo después, porque decido renunciar a todo esto. No me gusta ser un elemento subversivo, porque ellos sabían que si hacía un llamado por la radio la gente contra, de Camoapa y Boaco se levantaba, igual con mis hermanos costeños. Sin embargo, la gente de Eduardo (Montealegre) y del MRS (Movimiento Renovador Sandinista) no me aceptan porque dicen que soy un infiltrado del Ejército. Ellos tenían un plan de desestabilizar el Gobierno y si yo quisiera hacer algo contra este Gobierno, ese día me iba a la montaña (para) hacer una lucha armada.
No quería estar conspirativamente oculto y realizando acciones, porque aquí los aparatos de inteligencia son poderosos y los conozco bien, porque fui parte de estos. Sé que el Gobierno todo lo sabe y lo controla, por eso sabía que al primero que iban a capturar a la hora de las piedras pómez era a mí.
Quien lo acusa de terrorismo y querer secuestrar a un hijo del presidente Ortega es Enrique Quiñónez, ¿él es un infiltrado del Frente Sandinista?
Enrique Quiñónez hace eso porque cuando yo estoy ahí (como candidato a diputado por la Alianza Liberal Nicaragüense), él se da cuenta que Carlos Gadea me viene a visitar a mi casa. Carlos viene a convencerme que regrese a la Alianza PLI pues están perdiendo un elemento importante. Quiñónez me llama la atención y demuestra desconfianza. Luego aparece denunciándome en una conferencia de prensa, porque yo iba a denunciar el plan de desestabilización en contra del Gobierno.
¿Se decía que usted iba a denunciar en esa conferencia a Quiñónez por vender el tendido electoral al Frente Sandinista?
Aquí la gente habla al peso de la lengua. Yo lo que iba a denunciar en esa conferencia es corrupción electoral, pues considero que los fondos de la ALN son un relajo. Pero ese era un caso aparte, yo iba hablar de los planes que conocía para desestabilizar al Gobierno. Yo estaba en contra de los actos de violencia que se iban a dar en las elecciones, ni tampoco estaba de acuerdo con la fórmula de la Alianza PLI.
¿Fue torturado cuando estuvo en prisión?
Ante nada quiero decir que nunca fui un terrorista, no iba a arriesgar así a mi familia, además que mi familia tiene visa americana, así que podía irme desde el mismo momento que me acusó Quiñónez. Ahora más que los golpes hay otras formas de tortura como la humillación. Cuando a mí me llevan preso y me interrogan me presionaban para que les diga dónde están las armas, pero al ver que no hay nada de eso, desestiman el juicio, no hay pruebas.
¿Va a denunciar a Quiñónez por injurias y calumnias?
Lo único que pido es que se acabe este ciclo de violencia. Mi familia ha sido muy sufrida, mi madre fue violada por la guardia, mis hermanos fueron asesinados por la Contra y yo fui herido, no puedo tener más hijos, porque me cortaron un testículo; pero todo eso lo hemos perdonado. Somos una familia cristiana que creemos en las cosas buenas.
A mí no me debieron llevar al calabozo porque soy un lisiado de guerra, tengo el epicrisis médico.
¿Sigue creyendo que Ortega es un candidato ilegal?
A pesar de todos los excesos del presidente Ortega, no ha caído preso ninguno de nosotros. Yo he sido uno de sus críticos, pero nunca me arrestaron, yo caigo preso por falsas acusaciones de mis mismos correligionarios.
“Ortega ha venido cambiando”, insistió en todo momento el coronel Víctor Boitano, quien se mostró temeroso en toda la entrevista.
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