Relata la historia que en el año 280 AC, en las márgenes de Grecia había un personaje, el Rey Pirro de Epiro, de carácter, sagaz, valiente y ambicioso que se preciaba de tener un gran ejército y dominar toda la región. Ante el pedido de sus vecinos de Tarento que se encontraban asediados por los romanos, Pirro decidió ayudarlos y ante el peligro que después, su reinado podía ser la siguiente víctima de los extranjeros.
Pirro preparó un gran ejército de 20 mil infantes, tres mil caballeros, dos mil arqueros, 500 honderos y 20 elefantes y en una cruenta batalla causó a los romanos siete mil muertos, pero también como resultado perecieron cuatro mil soldados epiros y miles de heridos y al observar de lejos el campo de batalla, uno de los generales se le acercó y le dijo: “Un gran triunfo mi rey”, a lo que Pirro contestó: “Otra batalla como esta y regreso solo a casa”.
Como resultado de este sangriento relato, se acuñó la frase “victoria pírrica” o sea, que aun los que dicen ser ganadores en la guerra, la política o algo parecido, mas bien son perdedores, porque tras de sí han dejado un lastre de ruina, destrucción y muerte.
Edgard Tijerino escribió en alusión a la última pelea de Pacquiao, recordando la historia de Pirro, rey de Epiro, comentando que el famoso boxeador después de su “triunfo”, sobre el mejicano Márquez salió perdiendo.
Ahora quién creerá en su porte y talante de campeón, si todo el mundo se dio cuenta que se alzó con la victoria a través de un fraude ayudado por los jueces y ante millones de espectadores y observadores, dentro y fuera.
¿Cómo se sentirá Pacquiao cuando tenga que salir de su país con el título, cuando todo el mundo se dio cuenta que es robado? ¿Qué cara dura pondrá el boxeador ante su familia, sus amigos, sus patrocinadores, sus fanáticos, si sabe que el reinado lo tiene a través del engaño, del fraude y la complicidad de sus jueces?
Pacquiao y sus secuaces seguramente no conocían la historia de Pirro, ni habían oído hablar del reinado de Epiro y las consecuencias que producen este tipo de victorias.
Posiblemente Pirro, tras su “victoria”, observó como quedó su reino destruido económica, moral y físicamente. Miles de viudas y huérfanos y un capítulo que pasó a la historia como un hombre que no le importó su pueblo, sino el sabor del triunfo. Un hombre sin alma y corazón.
Posiblemente Pacquiao debe estar arrepentido de haber ganado a través de un fraude, porque si algo quedaba de su talante de boxeador ha caído en el descrédito, la mentira y el rechazo nacional e internacional.
Pirro es una referencia negativa en la historia. Pacquiao seguirá el mismo camino. Lo más grave de todo, es que “se llevan en el saco” a todos los que les rodean, salpicándolos del sedimento del delito cometido y contaminándolos si es que aun no lo estaban.
La historia se repite y solo los que no aprenden las lecciones y no conocen la historia cometen los mismos errores sin importar las consecuencias para los demás.
Por eso, Pirro se arrepintió al conocer los resultados de su triunfo y tuvo el valor de decir “otra como esta y me quedaré solo”.
Entre Pirro y Pacquiao, y con más de dos mil doscientos años de diferencia, la historia se sigue repitiendo.
Cualquier semejanza con la realidad que estamos viviendo, no es pura coincidencia.
El autor es escritor y periodista
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