Pintando a la Virgen

El 2 de julio del 2008 es una fecha que la pintora autodidacta Vivian Nissen nunca va a olvidar, porque ese fue el día que asesinaron en Guatemala a su hijo Gerardo Carazo, nunca se supo el motivo ni se conoció a los autores de tan brutal hecho.

Por: Arnulfo Agüero VIDA

El 2 de julio del 2008 es una fecha que la pintora autodidacta Vivian Nissen nunca va a olvidar, porque ese fue el día que asesinaron en Guatemala a su hijo Gerardo Carazo, nunca se supo el motivo ni se conoció a los autores de tan brutal hecho.

Tres meses después, en búsqueda de consuelo, comenzó a pintar vírgenes. Hoy en día con lágrimas en los ojos, al recordar esta dramática historia, Nissen revela que cuando pinta no piensa en nada y que se siente “como que está en otro mundo”. Su mirada se alza a lo alto como queriendo olvidar este episodio que ha marcado su vida como madre sufrida, y como pintora en busca de amor y paz espiritual.

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Bajo el título Representaciones de la Gritería en Nicaragua, la pintora Vivian Nissen presentará hoy a las 6:30 p.m., en sala de exposiciones del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), su muestra de arte sacro mariano.

Asimismo el coro de Sarita Bejarano entonará los tradicionales cantos de la Gritería y sones de pascua. Con esta exposición, que permanecerá en exhibición hasta el 9 de diciembre, el INCH cierra su agenda cultural del año 2011.

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En Nicaragua, la historia de las mujeres pintoras ha estado más relacionada a recrear su arte en paisajes, bodegones, abstracciones; o bien a experimentar tendencias más contemporáneas; otras han pintado como un mecanismo de arterapia contra el cáncer u otras enfermedades físicas. Este no es el caso de Nissen, quien desde el 2008 a la fecha ha dedicado su vida a pintar exclusivamente el tema de la Virgen en sus más diversas representaciones.

Y el motor que la impulsa es el amor a su hijo ausente, y el arte llenando su vacío como esencia de su espiritualidad católica. Su testimonio me recuerda de alguna manera la historia del poeta y pintor Fernando Silva, este en una entrevista me confesó que al morir su madre Concepción Espinosa, el vacío que le dejó fue llenado por poesía y la pintura, artes que se alimentaron de sus vivencias en el río San Juan.

En el caso de esta pintora, su afición viene desde hace varios años cuando recolectaba madera residual lanzada por el mar en las playas de la costa del Pacífico nicaragüense. Pero fue a partir del 2008, el año que asesinaron a su hijo, que nace su historia como pintora de la Virgen sobre madera. Un 12 de julio de este mismo año, después de regresar de la misa, visualizó en uno de los troncos la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Esta impresión le quedó grabada en su mente, por lo que se sintió impulsada a pintarla; y tomando los colores primarios y pinceles procedió a realizar el primer esbozo del relicario. Recuerda que la silueta sacra era la de una joven de 16 años. “Esta Virgen pasó sudando tres meses, era como que si absorbiera humedad ambiental”, revela dando espacio a la posibilidad de “un milagro visto desde el imaginario de las artes”.

Estos retratos son tratados en acrílicos dorados, plateados, y colores primarios. También ha venido aplicando técnicas experimentales que aprendió de artesanos en México, como es el usar madera tratada con comején. Apropiándose así de texturas de maderas “comejeneadas” y curadas con otras sustancias, Nissen trabaja sus nuevas estampas de Vírgenes, creando su propio estilo estético y visual.