Josué Bravo
Aunque asegura que la Corte Internacional de Justicia rechazará la demanda interpuesta por Nicaragua, el canciller costarricense Enrique Castillo reconoce que “es posible” que la construcción de la carretera paralela al río San Juan pueda haber afectado el cauce nicaragüense.
En declaraciones a Radio Reloj, sobre los daños ambientales, Castillo dijo que “eso es posible”, aunque Nicaragua no ha demostrado con exactitud dónde están los daños ambientales por el desarrollo de la obra.
Organizaciones ambientalistas nicaragüenses han expresado que la obra está arrojando sedimentación al río y que a corto y mediano plazo los daños serán irreversibles para el río San Juan. Por esa razón entablaron demanda contra las autoridades costarricenses ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
“Bueno, habría que ver que si en verdad eso pudo ocurrir, que es posible, cuando llueve mientras el camino esté en construcción puede ser que si llueve lleve un poco de sedimentos para el río”, reconoció Castillo.
Según Castillo, Nicaragua tiene que indicar el lugar exacto del daño provocado por la construcción y de ser así, su país podría realizar otras obras para evitar el impacto al ambiente.
“Ellos tienen que decirlo, bueno en tal lugar, y decirnos si fue realmente una cantidad considerable de sedimentos, si eso tuvo alguna consecuencia”, dijo.
La carretera que Costa Rica construye tiene una extensión de 130 kilómetros. Es una vía paralela al río.
“El río (San Juan) arrastra sedimentos por su propia naturaleza, la lluvia lleva sedimentos al río y el río tiene naturalmente sedimentos, de manera que ellos tendrían que probarnos (diciendo) bueno miren, aquí hubo algo fuera de lo normal, y si ellos lo demuestran nosotros estaríamos dispuestos a hacer las obras necesarias para evitar que eso ocurra”, añadió y consideró que la demanda nicaragüense será rechazada por ser “infundada” y porque, según él, faltan pruebas.
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