Colom admite que las causas de la guerra en Guatemala siguen vigentes

El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, admitió hoy que las causas que originaron la sangrienta guerra de 36 años que sufrió el país, concluida hace 15 años, aún siguen vigentes y obstaculizan el desarrollo de esta nación centroamericana.

Álvaro Colom. LA PRENSA/AFP/JOHAN ORDOÑEZ

Carlos Arrazola

Guatemala/ACAN-EFE

El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, admitió hoy que las causas que originaron la sangrienta guerra de 36 años que sufrió el país, concluida hace 15 años, aún siguen vigentes y obstaculizan el desarrollo de esta nación centroamericana.

«Las causas del conflicto armado siguen vigentes. No se ha avanzado lo suficiente para vivir en paz», dijo el mandatario en un acto especial celebrado en el Palacio Nacional de la Cultura con ocasión del XV aniversario de la firma de los acuerdos de paz.

Tras un proceso de negociación de más de cinco años que fue mediado por las Naciones Unidas, el Gobierno y la antigua guerrilla izquierdista de Guatemala suscribieron un pliego de acuerdos el 29 de diciembre de 1996, con lo que pusieron fin a la guerra interna que vivió este país durante 36 años, que se cobró la vida de más de 200.000 personas.

El mandatario, que fue designado por la Secretaría de la Paz de su Gobierno como «embajador de la paz», destacó que durante los quince años que han transcurrido desde la firma de los acuerdos de paz, se han registrado «avances substantivos» en materia de salud y educación.

Sin embargo, señaló, «falta mucho por hacer», principalmente en materia económica y social, debido a que más de la mitad de los 14 millones de guatemaltecos siguen viviendo en condiciones de pobreza, y los indígenas, que representan el 42% de la población, se mantiene marginados y excluidos.

Para que haya paz real y verdadera, subrayó Colom, es necesario «que los pobres tengan rostro» y que el Estado cumpla con los compromisos asumidos en los acuerdos de paz.

Eddy Armas, titular de la Secretaría de la Paz, dijo durante el acto que los acuerdos de paz «son la única agenda de desarrollo» para este país centroamericano, el cual padeció la guerra más intensa y larga de las vividas en la región durante el siglo pasado en el marco de la Guerra Fría.

Los acuerdos de paz, además de silenciar los fusiles, tenían como objetivo modernizar el Estado guatemalteco, fortalecer su sistema democrático y combatir las causas estructurales, políticas y económicas que motivaron el alzamiento de las organizaciones guerrilleras.

CUMPLIRÁ CON LOS ACUERDOS DE PAZ

Por su parte, el presidente electo del país, Otto Pérez Molina, aseguró hoy a los periodistas que durante su Gobierno, que comienza el 14 de enero, cumplirá los acuerdos de paz que las diferentes administraciones que han gobernado el país dejaron pendientes.

«Vamos a reenfocar los compromisos que quince años después no se han cumplido», dijo Pérez Molina, quien en su día firmó los acuerdos de paz en representación del Ejército guatemalteco.

Pérez Molina, un general retirado de 60 años, que en el campo de batalla y en la mesa de negociaciones de los acuerdos de paz fue uno de los principales protagonistas de la guerra, reconoció que su ofrecimiento «es una tarea difícil y compleja».

«Hay muchos compromisos que no se han cumplido. Los acuerdos que más posibilidad tenían siguen pendientes. Los acuerdos sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, Fortalecimiento del Poder Civil y aspectos socioeconómicos son asuntos que siguen atrasados luego de 15 años», señaló.

A los asuntos pendientes de cumplimiento, aseguró, «esperamos darles un relanzamiento, con énfasis en los acuerdos y compromisos de fondo que no se han cumplido».

Aunque la paz puso fin a la violencia política en Guatemala, de inmediato se instaló en el país la violencia criminal generada sobre todo por los carteles internacionales del narcotráfico, que se han instalado en territorio guatemalteco y a los que las autoridades les atribuyen el incremento de los hechos de violencia.

El narcotráfico, las pandillas juveniles y los grupos del crimen organizado, según el Gobierno, son los responsables de al menos el 60% de los cerca de 17 asesinatos que se registran a diario en el país, y que le han robado la paz y tranquilidad a los guatemaltecos.

Enfrentar a estos grupos con «mano dura» fue la principal promesa de campaña de Pérez Molina, quien ha designado como responsables de la seguridad ciudadana a antiguos militares que tuvieron destacada participación durante la guerra.

Para conmemorar la efemérides, desde primeras horas de este jueves sacerdotes y guías espirituales indígenas celebraron una ceremonia maya en el centro sagrado Kaminal Juyú, en el oeste de la capital, y luego líderes religiosos participaron en una ceremonia ecuménica en la Catedral Metropolitana.

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