Agencias
VIDA
Lady Gaga y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, encabezaron la cuenta regresiva del último minuto de la caída de famosa bola de 3,000 triángulos de cristal, descendió como cada 31 de diciembre, desde 1907 en Times Square.
Adolescentes en minifalda corrían por el metro a última hora, para intentar colarse en la zona por alguna de las pocas salidas abiertas. Pero solo quienes hacían cola desde las dos de la tarde o acampaban el fin de semana, tenían un lugar privilegiado para ver a Lady Gaga o a Justin Bieber, la otra gran atracción de la noche. El joven se puso al piano para tocar y cantar Let it be , acompañado por el veterano Carlos Santana a la guitarra. También actuó Pitbull.
Pese a las estrellas juveniles, el show de Times Square, que cualquier neoyorquino digno de tal nombre evita a consciencia, tiene un aire decadente. Aún más este año en que Dick Clark, el presentador que ha retransmitido la entrada del año los últimos 40, apenas podía hablar y moverse.
Envuelta en un traje de Versace plateado brillante y con un antifaz de purpurina, Gaga, se agachó, cogió las manos del alcalde y lo besó. Esa fue la gran sorpresa de la noche.

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