Auxiliadora Rosales
Todos parecían complacidos con el frescor de las aguas de Pochomil y Masachapa. Ayer durante el primer día del año, cerca de 13,000 bañistas “repletaron” estas costas del Pacífico para darse el primer chapuzón del año.
Sin embargo, María Luisa Cáliz, guardavida de la Cruz Roja, estaba preocupada porque la multitud podría atrasarla al momento de salir con un paciente.
Los bañistas buscaban sofocar el calor y “sacudirse” el estrés y la monotonía, aprovechando que este fue un fin de semana largo, porque el Estado otorgó el lunes en compensación del domingo 1 de enero.
Desde las primeras horas de la mañana y aún entrada la tarde, las filas interminables de vehículos eran parte del paisaje de estos balnearios que llevaban a bañistas de diferentes departamentos ansiosos de darse un chapuzón o por lo menos de respirar aire fresco.
Según el capitán Francisco Rivas, jefe de Seguridad Pública del Distrito Nueve de San Rafael del Sur, a estas playas llegaron ayer unos 13,000 bañistas.
“Solo en Pochomil hay unas 8,000 personas. En Masachapa unas 1,500 personas y en la playa Los Cajones se contabilizan 4,000 personas”, detalló Rivas.
Las motos pagaron 10 córdobas; automóvil 25; camionetas 50; microbuses 100; buses 200 y buses urbanos (locales) 10 córdobas.
“Es razonable pagar peaje si las playas están limpias y prestan cierta seguridad”, señaló el taxista Roberto López, de 31 años, originario de Managua, quien llegó a bañarse con su familia a Pochomil.
Las playas, que ayer albergaron a miles de turistas, este año en general lucían limpias.
En un recorrido que realizó LA PRENSA por las playas, se constató que el tradicional pescado frito se cotizaba en diversos precios determinados por el tamaño del pescado.
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El capitán Rivas reveló que la cantidad de visitantes que abarrotó estas playas no tiene precedente. “El 1 de enero de cada año la gente se desborda pero nunca como hoy (ayer domingo)”.
La afluencia incontrolable de automotores de todo tipo que llegaron a estas playas como camiones, microbuses, buses, automóviles y hasta motos, bloqueaban inevitablemente las vías de acceso de las playas, situación que preocupaba a los socorristas de la Cruz Roja Nicaragüenses (CRN).
María Luisa Cáliz fue una de ellas. Estaba de guardia en Masachapa y, aunque todo transcurría normal, afirmó: “Lo único que nos preocupa es que las vías de acceso están bloqueadas por tanta cantidad de personas y a la hora de una emergencia no vamos a poder salir con el paciente. Por eso le pedimos a los miembros de la Policía y el Intur que colaboren con nosotros en ese sentido”.
Inés del Socorro González, de 43 años, es ama de casa. Habita en el barrio Jorge Dimitrov, en Managua. Ayer llegó en bus a Masachapa con toda su familia para salir de la rutina.
“Queremos pasar un día agradable en la playa, por eso aunque la situación económica no sea tan buena, hemos venido a disfrutar de un buen baño y hemos traído la comida hecha para ahorrar en los gastos. Lo importante es que el primer día del año estamos todos juntos”.
Rosa Gutiérrez, de 40 años, fue otra de las que se dio el chapuzón de Año Nuevo. Ella es oficinista y aprovechó el feriado para compartir con la familia.
“Nos venimos a disfrutar del mar hoy (ayer) domingo, pero mañana lunes que es feriado lo pasaremos en casa descansando un poco y poder empezar otro año laboral con muchas energías”.
Gutiérrez, quien llegó a Pochomil desde Masaya, destacó la labor de la Policía y la Cruz Roja porque “ellos están por todos lados.
Por su parte el jefe de Seguridad Pública, del Distrito Nueve de San Rafael del Sur, aseguró que hasta el cierre de nuestra edición no se habían registrado ahogados en Pochomil y Masachapa. Sí hubo algunas alteraciones de personas en estado de ebriedad que fueron controladas rápidamente. Excepto un hombre que falleció la noche del 31 de diciembre por sumersión en Masachapa.
En el caso de las playas de Rivas, si bien estuvieron concurridas, la cantidad de visitantes no superó las expectativas de los empresarios.
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