Darío: travesías de hace 100 años

El 20 de marzo de 1911, Darío había firmado en París un contrato con los jóvenes empresarios uruguayos, Alfredo y Armando Guido, para asumir la dirección literaria de dos revistas: Mundial y Elegancias . La revista Mundial sería una revista de carácter literario y Elegancias estaría dedicada principalmente a un público femenino. Ambas circularían en España y en América Latina. Aunque Rubén no deja de tener sus reservas, pues no se le escapa el carácter mercantil de la empresa, acepta el encargo tanto para mejorar su siempre escuálida economía como por la posibilidad de hacer de Mundial un vehículo de difusión de la nueva estética de la que él era, en ese momento, su más alto representante. Invitaría a colaborar, como en efecto lo hizo, a sus amigos escritores, poetas y artistas, cuyas colaboraciones serían pagadas.

Dictando a dos secretarios en Buenos Aires parte de su biografía, 1912.

Por: Carlos Tünnermann Bernheim

El 20 de marzo de 1911, Darío había firmado en París un contrato con los jóvenes empresarios uruguayos, Alfredo y Armando Guido, para asumir la dirección literaria de dos revistas: Mundial y Elegancias . La revista Mundial sería una revista de carácter literario y Elegancias estaría dedicada principalmente a un público femenino. Ambas circularían en España y en América Latina. Aunque Rubén no deja de tener sus reservas, pues no se le escapa el carácter mercantil de la empresa, acepta el encargo tanto para mejorar su siempre escuálida economía como por la posibilidad de hacer de Mundial un vehículo de difusión de la nueva estética de la que él era, en ese momento, su más alto representante. Invitaría a colaborar, como en efecto lo hizo, a sus amigos escritores, poetas y artistas, cuyas colaboraciones serían pagadas.

Rubén dedicó todas sus energías a preparar los primeros números de Mundial , que de inmediato tuvieron una gran acogida por la calidad de sus artículos. Baste mencionar que en el primer número, publicado en mayo de 1911, aparecieron trabajos de Amado Nervo, Enrique Larreta, Leopoldo Lugones, Rufino Blanco Fombona, A. V. Mandet, Andres Ibels, Franco H. Rossi, Hugo D. Barbagelata, Alejandro Sux, Marie Bertin y del propio Darío.

El éxito de ambas revistas produce una gran satisfacción a su director, pero no pocos sinsabores por la tacañería de los hermanos Guido, que no siempre estaban dispuestos a pagar cumplidamente los honorarios convenidos con los escritores. Varios de ellos se molestaron y algunos incluso la emprendieron contra el pobre Rubén, que hacía todo lo posible para que se pagara puntualmente lo ofrecido.

Con todo, el prestigio de la revista Mundial se consolidó en poco tiempo. Desde sus columnas Darío dio a conocer no solo a los ya consagrados sino también a los nuevos valores literarios y artísticos de todas las Españas, incluyendo a pintores, que más tarde alcanzarían fama internacional y que embellecían los números de la revista con sus ilustraciones y reproducciones de sus obras.

PROMOCIONA REVISTAS

Rubén Darío  en su última visita a Fray Mocho en  Buenos Aires en 1912.
LA PRENSA/CORTESÍA.

Ante el éxito de las revistas, en 1912, los hermanos Guido deciden organizar un viaje por varios países para promocionar las revistas y conseguir más suscriptores y anuncios. Por supuesto, Rubén sería, por su ya enorme prestigio, la atracción principal. Darío, dice Edelberto Torres, barrunta que lo llevan “como cartel de proponga”, pero acepta emprender la gira por España, Portugal, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, aunque este último país finalmente fue suprimido por la estropeada salud del poeta.

Los hermanos Guido organizan una cena de despedida en el Café Riche de París, al que asisten los escritores hispanoamericanos más destacados residentes en la Ciudad Luz. Al agradecer el homenaje, Darío expresa brevemente su intención de hacer de las revistas “un puente de encuentro de la intelectualidad iberoamericana, con cuya buena voluntad he de contar en ambos continentes”.

[doap_box title=»En Argentina dicta lo que será su biografía» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Una abigarrada multitud le da la bienvenida en el puerto de Buenos Aires. Proliferan los discursos llenos de admiración. Acude a saludarle una representación de los estudiantes universitarios. Una serie de homenajes han sido preparados por la intelectualidad argentina.

Rubén es bien conocido y apreciado. En Argentina cuenta con muy buenos amigos desde su anterior visita en 1893, que se prolongó hasta 1898. Todos los medios escritos, a la cabeza de ellos La Nación, con la que ha colaborado por muchos años, saludan su presencia en términos afectuosos. Se le ofrece un banquete en el Hotel España, que reúne a lo más representativo de la intelectualidad argentina. Viejos y nuevos valores que coinciden en la admiración por el autor de los Cantos de Vida y Esperanza .

En el Teatro Odeón, Rubén lee su conferencia Mitre y las Letras, interrumpida varias veces por el aplauso de los asistentes. La Nación, en su crónica del acto, califica la conferencia de Darío como “un verdadero acontecimiento literario”. Los organizadores del Ateneo Hispanoamericano le invitan a la inauguración del mismo, que será una sesión en honor de Rubén. Durante el último mes de su estadía en Buenos Aires, la revista Caras y Caretas , le contrata para que escriba su autobiografía y le facilita los servicios del joven Julio Castellano, a quien Rubén dicta La Vida de Rubén Darío escrita por él mismo. Rubén, con horario de trabajo fijo, cumple su tarea entre el 11 de septiembre y el 5 de octubre de 1912.

[/doap_box]

PRIMERA ESCALA: BARCELONA

El periplo, cuyo itinerario narraremos siguiendo de cerca las páginas que al mismo dedica el profesor Edelberto Torres en su biografía de Rubén Darío, arranca en la estación del tren de Lyon, en París, con destino a Barcelona, siendo despedidos por un grupo de jóvenes escritores y pintores, a quienes Rubén ha dado a conocer en las columnas de la revista Mundial . La comitiva la integran Darío, Alfredo Guido, el periodista Javier Bueno y el fotógrafo Boyer.

En la estación de Barcelona un gentío se agolpa para dar la bienvenida al gran poeta. Han acudido a saludarlo, entre otros, el expresidente José Santos Zelaya, todos los cónsules de los países hispanoamericanos, escritores y artistas de los países hispanoamericanos, entre ellos Vargas Vila y Pompeyo Gener.

El primero en homenajearlo en su lujosa villa es Zelaya. El Ateneo de Barcelona celebra una velada en su honor, en la que la condesa de Castellá recita el soneto Margarita y el poema Blasón . La Casa de las Américas le ofrece una cena y en su discurso de ofrecimiento Pompeyo Gener afirma que Darío “es una gloria de la especie humana” y agrega: “A él le ha reservado la suerte el unificar con sus cantos el alma de los pueblos hispanos de ambos continentes”. Darío lee su poema La rosa niña , recién publicado en Mundial .

VISITA A MADRID

Rubén Darío  en su última visita a Fray Mocho en  Buenos Aires en 1912. 
La prensa/Cortesía.

Madrid, la siguiente escala, no se queda atrás en cuanto a homenajes y reconocimientos al Padre del Modernismo. El espléndido Mariano Miguel de Val, benefactor de Darío, le ofrece una recepción, a la que Rubén no puede asistir por sentirse indispuesto. Son los primeros síntomas del cansancio que se le irá acumulando durante los ajetreos de la gira. Recuperado, visita al Conde de las Navas, director de Biblioteca Real y viejo amigo suyo. Recibe en el hotel la visita de Ramón del Valle-Inclán. El Ateneo de Madrid le ofrece una velada, donde Jacinto Benavente tiene a su cargo el discurso de ofrecimiento.

RECEPCIÓN EN PORTUGAL

Lisboa es tan cordial con Darío como Barcelona y Madrid. Las visitas a su hotel se suceden durante todo el día: escritores, artistas, los ministros y cónsules hispanoamericanos. El ministro de Nicaragua en Portugal, el venezolano doctor Simón Planas Suárez le ofrece una fiesta en la sede de la Legación de Nicaragua, a la que asiste, en palabras del profesor Torres “la flor de la aristocracia, de la diplomacia y de la intelectualidad residente en Lisboa”, incluyendo al primer ministro del gobierno. Darío le comenta a sus anfitriones que “nunca había visto congregado en su honor un número tan crecido de gentes de las altas esferas sociales”. Agotado de tantas celebraciones, Rubén y su comitiva se embarcan en el vapor Hollanda con destino al Brasil. El 3 de junio de 1912 el barco entra en la estupenda bahía de Río de Janeiro.

RECIBIMIENTO EN BRASILl

1326672371_160112CulturaRevistaDario1

Un diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores sube al vapor Hollanda para dar la bienvenida al poeta en nombre del ministro de Relaciones Exteriores. Instalado en el hotel, acuden a saludarlo los representantes diplomáticos iberoamericanos, escritores y periodistas. Al día siguiente visita al ministro de Relaciones Exteriores y Rubén escribe una crónica para La Nación de Buenos Aires sobre su conversación con el canciller brasileño. Luego visita al propio presidente de la República, mariscal Hermes de Fonseca. En sesión solemne lo recibe la Academia de Letras brasileña. El escritor José Veríssimo lo saluda reconociéndolo como “uno de los mejores representantes de espíritu latinoamericano”. Lo agasaja lo más granado de la intelectualidad brasileña, entre ellos Joao Ribeiro, Souza Bandeira, conde Alfonso Costa, Affranio Peixoto, Silva Ramos y Augusto da Lima. A una de las múltiples cenas asiste el escritor francés Paul Adam, uno de los “raros” de Darío, por entonces de visita en Brasil. En la prensa se anuncia que Darío dictará, en el “Club de los Diarios”, una conferencia sobre Joaquín Nabuco, notable escritor y estadista brasileño. Asisten el presidente de la República y varios miembros de su gabinete. Darío está en su hotel imposibilitado. La conferencia la lee el periodista Javier Bueno, pero el acto pierde su lucimiento por la ausencia del gran poeta.

Antes de viajar al vecino Uruguay, visitan Sao Paulo, donde los diarios informan ampliamente sobre la visita de Darío y en el puerto de Santos, tras un almuerzo que les ofrece el periodista Tito Bazil, embarcan en el Frisia con destino a Montevideo, donde las instituciones culturales ya han organizado comisiones encargadas de preparar los múltiples homenajes para el altísimo poeta.

EN URUGUAY

La visita a Uruguay fue muy exitosa. Rubén estuvo a la altura. Tras saludar al presidente de la República, en el Teatro Solís, ante una gran concurrencia lee, con voz clara y audible, su conferencia sobre el poeta Julio Herrera y Reissig. Luego, en el homenaje del Ateneo, lee su soneto A Montevideo , que provoca una ovación del público. El soneto se divulga ampliamente y hasta un compositor le pone música y se convierte en canción popular. Entre los asistentes destaca el autor de Tabaré, Juan Zorrilla de San Martín. No asiste ni saluda a Darío durante su estancia en Montevideo a José Enrique Rodó, pese a que Darío lo menciona siempre en términos elogiosos. En el Teatro Urquiza, días después, Rubén es ovacionado cuando sale al escenario. Entre los asistentes están muchos estudiantes universitarios. Se lee una poesía de Delmira Agustini, dedicada a Darío. Rubén agradece con un breve discurso, que no disminuye el entusiasmo de los asistentes. Siguen las visitas a San José, Salto y Paysandú, antes de viajar con destino a Buenos Aires.

El año 1912 concluye para Darío el 20 de diciembre con el banquete que en París le ofrecen poetas y escritores franceses, generalmente poco inclinados a homenajear a los autores latinoamericanos. La invitación, que firma el “Príncipe de los poetas franceses” Paul Fort, dice que es para festejar el regreso a París del “Príncipe de los poetas de la lengua española”.

×

Apoye el periodismo independiente. Lo invitamos a compartir este contenido.

Comparte nuestro enlace: