Rubén Darío, genio y figura

Perseverante por muchos años en el estudio de la vida y la obra de Rubén Darío, tengo registrado y documentado en mis archivos las ejemplares facetas de las muchas actividades en que fue figura sobresaliente, así desfilen el ejercicio en el periodismo como en las delicadas funciones diplomáticas, igual que estudioso de los ensayos y conferencias de literatos con profundos conocimientos de las escuelas griegas y latinas, además de su devoción por la lectura de libros y textos de fecundo contenido en lo propio de la mitología, leyendas y episodios sublimes de la Sagrada Biblia.

Perseverante por muchos años en el estudio de la vida y la obra de Rubén Darío, tengo registrado y documentado en mis archivos las ejemplares facetas de las muchas actividades en que fue figura sobresaliente, así desfilen el ejercicio en el periodismo como en las delicadas funciones diplomáticas, igual que estudioso de los ensayos y conferencias de literatos con profundos conocimientos de las escuelas griegas y latinas, además de su devoción por la lectura de libros y textos de fecundo contenido en lo propio de la mitología, leyendas y episodios sublimes de la Sagrada Biblia.

Todo lo señalado confirma y debemos proclamarlo con orgullo patrio, que Darío es la sentida referencia cotidiana de la cultura nacional. Hoy 6 de febrero que se cumple un aniversario más de su viaje a la inmortalidad, debemos estar seguros que los dioses del Olimpo tienen bajo custodia su genio y su figura.

Me inquieta manifestar detalles muy particulares tejidos con mucho afecto y delicadeza nacida de escritores que han analizado todo lo relativo a los padres de Darío y las situaciones que se vieron que por muy conocidas han facilitado comentarios que marcaron visiblemente el nacimiento y la infancia de nuestro amado bardo. Unos aseguran que viajando la madre de Rubén en estado avanzado de embarazo con algunos familiares en carreta desde León hacia Metapa, dio a luz en el trayecto y fue asistida por las personas que le acompañaban. Y esto, han dicho otros, fue el inicio del peregrinaje en que estuvo siempre inmerso el talentoso maestro. Otros expusieron saber que en Metapa en la primera quincena de enero del año 1867 estuvo revoloteando una bellísima águila en las cercanías de la casa en donde estuvo domiciliado el pequeño Darío con su madre y familiares.

No cabe duda, y tenemos que aceptarlo con devoción dariana, que todo lo que se escribe tiene un fondo de pleitesía al deslumbrante don Félix Rubén Darío Sarmiento. En este aniversario rendimos tributo a este poeta cubierto de ensueños e inspiraciones que germinaron en el vasto campo de la historia cultural de nuestro continente y de otros lugares que han señalado como privilegio haber tenido en su suelo a nuestro amado Rubén. Darío tuvo sus críticos, algunos aquí en propia patria, y en definitiva sus críticos tuvieron un logro, ligar sus nombres al creador del modernismo.

Los archivos de los estudiosos de la vida literaria de Darío han logrado clasificar y se tiene como fuente de información fidedigna que en plena infancia Darío publica sus primeros versos y no borremos de nuestra memoria su publicación Azul… , en 1888, que le abrió las puertas del camino con un solo destino, el reconocimiento de su preponderante talento; y luego siguieron otras publicaciones que debo citar en este homenaje a su memoria: Los Raros , Prosas Profanas y su Autobiografía y folletos que circulan y que son de atrayente lectura.

Amigos de su infancia que se relacionaron con él publicaron en su oportunidad artículos y ensayos sobre sus andanzas en los vecindarios de la ciudad de León, de eso hay en revistas testimonios muy valiosos que firmaron Azarías H. Pallais, Modesto Barrios, Santiago Argüello, Juan de Dios Vanegas y el doctor Luis H. Debayle.

El autor es miembro del Instituto de Estudios Modernistas de Valencia, España.

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