Una de las quejas más generalizadas que oigo constantemente es la de las madres diciendo que sus hijos no cooperan en las tareas de la cocina.
El domingo pasado fui con mi esposo a desayunar con mis dos nietos mayores. Durante la plática surgió el tema del libro de cocina que acabo de sacar, y les comentaba que les guardaría un ejemplar para cuando crecieran. Uno de ellos respondió muy contento que él lo usaría todo el tiempo en su hogar, mientras que el otro dijo que eso de cocinar era tarea de mujeres y que él sería futbolista. Eso me hizo meditar en cómo nosotros los padres sin querer, vamos inculcando en nuestros hijos, la idea que hay tareas que no les corresponden por ser hombres.
Hoy en día las cocinas están llenas de hombres y mujeres y tan buenos son unos como los otros. Desde pequeños debemos hacer que los niños participen haciendo recetas apropiadas para su edad. Es bueno que se acostumbren a embadurnarse las manos de todo lo que hay en una cocina, que no tengan asco a ningún producto, que prueben de todo, que toquen y sientan las diferentes texturas de los ingredientes. Al principio causarán un poco de desastre, dejarán sucio hasta el piso, pero en algo tendremos que contribuir nosotros para luego cosechar los frutos.
Yo les sugiero que hagan galletas con sus hijos, puede ser una bonita forma de introducirlos en la cocina, luego cuando ya tengan 4 o 5 años, pueden animarlos a prepararse sus desayunos en los fines de semana, ya a esa edad pueden limpiar el área que dejaron sucia. Los pueden invitar a ayudarles mientras preparan ciertas comidas, tomando siempre en cuenta la edad del niño, nunca ponerlos a hacer cosas que puedan hacerse daño.
Si quieren hijos cooperadores transmítales siempre la alegría de sacar todos juntos las tareas del hogar.
Experta culinaria
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