¡Todo en su lugar!

Las librerías son auténticos espacios de almacenaje. Las tradicionales baldas han dado paso a otro tipo de lugares en los que su uso no solo es albergar libros, CD’s de música o películas, sino auténticos instrumentos decorativos, según su estilo y el uso que quiera darle en el hogar a la hora de ubicarlos.

Inmaculada Tapia/EFE

Las librerías son auténticos espacios de almacenaje. Las tradicionales baldas han dado paso a otro tipo de lugares en los que su uso no solo es albergar libros, CD’s de música o películas, sino auténticos instrumentos decorativos, según su estilo y el uso que quiera darle en el hogar a la hora de ubicarlos.

Pese a tratarse de una pieza de mobiliario común, la firma Ikea se decidió a celebrar el treinta aniversario de su célebre librería Billy que, con el paso del tiempo, se ha ido modificando en ancho y estabilidad, además de ir adecuando su peso a las medidas para resultar más manejable.

Gillis Lundgren fue su creador y señala que el éxito de Billy tiene que ver con el hecho de que encaja en cualquier parte.

“No todos los hogares son iguales. Algunos disponen de muy poco espacio y otros de más, pero los tipos de madera y colores se encajan en cualquiera de ellos”, expresa Lundgren.

Ya no solo forman parte de un rincón donde relajarse, sino que toman el espacio por derecho propio y se ensamblan en las paredes de pasillos, dormitorio o, incluso, en el baño.

DOBLE JUEGO

Hay lugares que desdoblan y transforman su actividad principal en mucho más. Un reloj, cuyo pie sirve de lugar de almacenaje, es un buen ejemplo de ello.

Lo bueno de las nuevas librerías es que disponen de espacios adaptados para intercalar, para disponer de todo tipo de ocio en casa a mano. De manera que siempre podrá elegir leer un buen libro mientras, de fondo, escucha su música favorita.

La librería Brosna disponible en blanco y en negro, además de muy práctica, se adapta con facilidad a la decoración de cualquier ambiente.

Los interioristas del Corte Inglés aprovechan su brillo lacado para adaptarlo a una decoración vinculada a los años cincuenta, donde sus líneas rectas marcan un equilibrio determinante con los dibujos geométricos del papel pintado de la pared.

¿Fácil y práctico, verdad? ¡Haga la prueba!

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