Un poeta Caribe

E n su rostro afro y sereno se dejan ver sus 82 años. Derek Walcott, el Premio Nobel de Literatura 1992, deja por unos minutos la conversación con otros escritores, para charlar sobre su quehacer. En el cálido jardín del Hotel Darío donde se hospeda, del 12 al 18 de febrero, los días del VIII Festival Internacional de Poesía de Granada, acompañado por su esposa, Sygrid Namy.

 

 

Marta Leonor González

 


E n su rostro afro y sereno se dejan ver sus 82 años. Derek Walcott, el Premio Nobel de Literatura 1992, deja por unos minutos la conversación con otros escritores, para charlar sobre su quehacer. En el cálido jardín del Hotel Darío donde se hospeda, del 12 al 18 de febrero, los días del VIII Festival Internacional de Poesía de Granada, acompañado por su esposa, Sygrid Namy.

 

Atiende la plática, mientras el poeta Carlos Castro Jo traduce cada pregunta y respuesta. Walcott luce atento, a veces pensativo, cansado por los años.

 

Originario de la isla caribeña de Santa Lucía, el poeta, escritor de obras de teatro y artista visual, está en Granada para dejarse abrazar por su seguidores, firmar libros y ser escuchado entre la muchedumbre.

A su poesía se le asocia con el mito de las culturas negras y con el realismo mágico, ¿qué tan cierto es?

 

El realismo mágico es muy reciente. Se le denomina a las novelas de Gabriel García Márquez. Él enfatiza que hay una presencia caribeña en la literatura. Algunas de las novelas de Márquez están hablando de la presencia africana e indígena. Cualquier cosa que sale del Caribe se dice que es realismo mágico. La presencia de la religión africana y de la religión cristiana es fuerte en el Caribe, la persona que está hablando en las personas de Márquez habla más que de realismo.

 

¿En su poesía habla de la realidad que viven los afrodescendientes?

 

En Trinidad hay una presencia negra, yo hablo de eso. Lo maravilloso que tiene un escritor del Caribe es que tiene acceso a todas las esculturas, como la presencia asiática muy fuerte. El escritor tiene todas esas posibilidades y busca los elementos que va a usar.

 

¿Está reivindicando la cultura afro, lo hace para llamar la atención sobre los que sufren?

 

Las personas de las Antillas han sufrido la esclavitud y la explotación. Hace falta mucho por hacer y aprender de lo que ellos han vivido.

 

¿Qué relación tiene con su vida ese largo poema Omeros que retrata un largo viaje por el Caribe?

 

Yo no soy pescador. El trasfondo del libro es la historia del Caribe y su mar. El paralelo obviamente es la odisea, pero en mí no están las Islas Griegas y sus mitos. Me gusta comer langostas y además bañarme en el mar.

 

¿Como dramaturgo tiene algún proyecto de llevar alguna obra a escena o un libro por publicar?

 

Sigo escribiendo obras de teatro, no tengo nada en especial, pero tengo una comedia mía que se está presentando en Gran Bretaña que se llama Pantoman .

 

De muchas universidades lo invitan a dar conferencias de literatura. ¿Le gusta ser maestro?

 

Claro que sí, porque cuando uno da clases a los estudiantes y ve que avanzan, entonces me siento muy satisfecho.

 

Su padre era pintor y gustaba mucho de la acuarela, ¿heredó ese gusto por la pintura?

 

No lo sé, pero probablemente sí. Mi madre fue maestra y creo que de ella heredé ese gusto por el arte y el ser maestro.

 

¿El gusto por la literatura de dónde le viene?

 

Mi padre y mi madre leían a William Shakespeare y hacían obras de teatro, ella era la actriz y mi padre era quien organizaba las obras, las llevaba al escenario, yo heredé ese gusto por el arte de parte de los dos.

 

¿El color verde de sus ojos de quién los heredó?

 

El color me viene por nadar mucho en el mar.

 

Ha escrito tanto del mar. ¿Hoy como está su mar interior, calmo o agitado?

 

A veces está en dependencia de lo que comí.

 

LA FAMA

 

¿Con tanta fama a sus 82 años cómo se mira como poeta?

 

Vivo en una isla pequeña y en un lugar pequeño no se puede ser tan famoso, no lo soy en Santa Lucía, solo me siento famoso cuando vengo a Nicaragua y me entrevistan.

 

[doap_box title=»Las gaviotas discuten con el rocío de las olas…» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Derek Walcott

Las gaviotas discuten con el rocío de las olas,/
mientras los rabihorcadoshacen
hacen círculos durante horas, en un batir de alas, /
alrededor del arrecife
donde un pontón se oxida. /
Un año ha finalizado sus tormentas, y los hombres
llenos de miedo han escudado las vidas/
como faroles de sus ventoleras,
o caído juntos en hogueras. /
Pero ahora se abren espacios azules como
hendiduras en el humo, /
los pájaros se pliegan en grietas de rocas
cuya arena ha sido rastrillada de huellas./
La mar,
que se precia de que ningún hombre la marque,
aún ofrece tales lugares para la pluma egoísta,
y la isla de coral del cerebro/
tiene lugares donde la república
del pólipo fue construida para nosotros/
-cuevas hipnotizadas
que se agitan con la luz de la ola, /
jaras que blanquean
con indiferencia creciente/
madera flotante o barcos que se fueron a pique.
Tras un año podrías llamar guerra a la conmoción
de los bancos de arena cañoneados por las olas,
y los robos a pico armado /
que las gaviotas practican entre sí
porque todo es en honor del dios gaviota.
Pero hay islotes donde nuestra
sombra es anónima, con pececillos cuya similitud se nos
escapa mientras la cadena del ancla matraquea desde la proa.

[/doap_box]


1329350344_160212culturaespecial,photo01
Es un hombre con un gran sentido del humor. ¿Cómo le hace?

 

Traigo siempre conmigo un libro de chistes.

 

¿Ha sido un hombre de muchos amores?

 

No porque te estaba esperando a ti (risas, risas, risas…).

 

¿De la música tiene alguna preferida de su región o de otros lugares?

 

Me encanta la música calipso y la música country que hay en Santa Lucía.

 

¿Qué maestros le recomienda leer a los jóvenes escritores que comienzan?

 

Hay tantos que nombrar. Nunca he encontrado un país con tanto entusiasmo por la poesía como en Nicaragua. Están los grandes poetas españoles, también están los poetas de América como César Vallejo, y en lengua inglesa hay muchos. A mí no me gusta forzar a los jóvenes a leer nada, es mejor que ellos lean lo que les gusta. Creo que se deben sí, leer a los poetas antiguos, a los verdaderos, porque su poesía todavía es nueva.

 

¿Cómo fue su infancia, alegre o recuerda algún pasaje triste?

 

La historia de mi infancia es muy larga y no puedo seleccionar ninguna.

 

¿No hay anécdotas?

 

Como escritor tengo muchas historias pero no puedo seleccionar nada.

 

¿Por qué en un poema suyo estos versos: “El amor es una piedra que se asentó en el fondo del mar/ahora ya no le pido nada a la poesía sino buenos sentimientos”, tenía alguna decepción cuando dijo esto?

 

No sabría porque no recuerdo el momento en el que lo escribí.

 

¿Cuándo llego el Premio Nobel a sus manos qué implicó en su vida, cómo le cambió?

 

Después de eso, me convertí en el idiota más grande (risas, risas, risas).

 

¿Cuáles son las referencias que tiene con la literatura nicaragüense?

 

Conozco a Ernesto Cardenal, he estado algunas veces con él en encuentros. Conozco su poesía.

 

¿Y Rubén Darío está en sus lecturas?

 

Sí lo conozco.

 

¿Qué texto le ha impresionado más?

 

En este momento no lo recuerdo.

 

Ver en la versión impresa las páginas: 6 B

Marta Leonor González

E n su rostro afro y sereno se dejan ver sus 82 años. Derek Walcott, el Premio Nobel de Literatura 1992, deja por unos minutos la conversación con otros escritores, para charlar sobre su quehacer. En el cálido jardín del Hotel Darío donde se hospeda, del 12 al 18 de febrero, los días del VIII Festival Internacional de Poesía de Granada, acompañado por su esposa, Sygrid Namy.

Atiende la plática, mientras el poeta Carlos Castro Jo traduce cada pregunta y respuesta. Walcott luce atento, a veces pensativo, cansado por los años.

Originario de la isla caribeña de Santa Lucía, el poeta, escritor de obras de teatro y artista visual, está en Granada para dejarse abrazar por su seguidores, firmar libros y ser escuchado entre la muchedumbre.

A su poesía se le asocia con el mito de las culturas negras y con el realismo mágico, ¿qué tan cierto es?

 

El realismo mágico es muy reciente. Se le denomina a las novelas de Gabriel García Márquez. Él enfatiza que hay una presencia caribeña en la literatura. Algunas de las novelas de Márquez están hablando de la presencia africana e indígena. Cualquier cosa que sale del Caribe se dice que es realismo mágico. La presencia de la religión africana y de la religión cristiana es fuerte en el Caribe, la persona que está hablando en las personas de Márquez habla más que de realismo.

 

¿En su poesía habla de la realidad que viven los afrodescendientes?

 

En Trinidad hay una presencia negra, yo hablo de eso. Lo maravilloso que tiene un escritor del Caribe es que tiene acceso a todas las esculturas, como la presencia asiática muy fuerte. El escritor tiene todas esas posibilidades y busca los elementos que va a usar.

 

¿Está reivindicando la cultura afro, lo hace para llamar la atención sobre los que sufren?

 

Las personas de las Antillas han sufrido la esclavitud y la explotación. Hace falta mucho por hacer y aprender de lo que ellos han vivido.

 

¿Qué relación tiene con su vida ese largo poema Omeros que retrata un largo viaje por el Caribe?

 

Yo no soy pescador. El trasfondo del libro es la historia del Caribe y su mar. El paralelo obviamente es la odisea, pero en mí no están las Islas Griegas y sus mitos. Me gusta comer langostas y además bañarme en el mar.

 

¿Como dramaturgo tiene algún proyecto de llevar alguna obra a escena o un libro por publicar?

 

Sigo escribiendo obras de teatro, no tengo nada en especial, pero tengo una comedia mía que se está presentando en Gran Bretaña que se llama Pantoman .

 

De muchas universidades lo invitan a dar conferencias de literatura. ¿Le gusta ser maestro?

 

Claro que sí, porque cuando uno da clases a los estudiantes y ve que avanzan, entonces me siento muy satisfecho.

 

Su padre era pintor y gustaba mucho de la acuarela, ¿heredó ese gusto por la pintura?

 

No lo sé, pero probablemente sí. Mi madre fue maestra y creo que de ella heredé ese gusto por el arte y el ser maestro.

 

¿El gusto por la literatura de dónde le viene?

 

Mi padre y mi madre leían a William Shakespeare y hacían obras de teatro, ella era la actriz y mi padre era quien organizaba las obras, las llevaba al escenario, yo heredé ese gusto por el arte de parte de los dos.

 

¿El color verde de sus ojos de quién los heredó?

 

El color me viene por nadar mucho en el mar.

 

Ha escrito tanto del mar. ¿Hoy como está su mar interior, calmo o agitado?

 

A veces está en dependencia de lo que comí.

 

LA FAMA

 

¿Con tanta fama a sus 82 años cómo se mira como poeta?

 

Vivo en una isla pequeña y en un lugar pequeño no se puede ser tan famoso, no lo soy en Santa Lucía, solo me siento famoso cuando vengo a Nicaragua y me entrevistan.

 

Es un hombre con un gran sentido del humor. ¿Cómo le hace?

 

Traigo siempre conmigo un libro de chistes.

 

¿Ha sido un hombre de muchos amores?

 

No porque te estaba esperando a ti (risas, risas, risas…).

 

¿De la música tiene alguna preferida de su región o de otros lugares?

 

Me encanta la música calipso y la música country que hay en Santa Lucía.

 

¿Qué maestros le recomienda leer a los jóvenes escritores que comienzan?

 

Hay tantos que nombrar. Nunca he encontrado un país con tanto entusiasmo por la poesía como en Nicaragua. Están los grandes poetas españoles, también están los poetas de América como César Vallejo, y en lengua inglesa hay muchos. A mí no me gusta forzar a los jóvenes a leer nada, es mejor que ellos lean lo que les gusta. Creo que se deben sí, leer a los poetas antiguos, a los verdaderos, porque su poesía todavía es nueva.

 

¿Cómo fue su infancia, alegre o recuerda algún pasaje triste?

 

La historia de mi infancia es muy larga y no puedo seleccionar ninguna.

 

¿No hay anécdotas?

 

Como escritor tengo muchas historias pero no puedo seleccionar nada.

 

¿Por qué en un poema suyo estos versos: “El amor es una piedra que se asentó en el fondo del mar/ahora ya no le pido nada a la poesía sino buenos sentimientos”, tenía alguna decepción cuando dijo esto?

 

No sabría porque no recuerdo el momento en el que lo escribí.

 

¿Cuándo llego el Premio Nobel a sus manos qué implicó en su vida, cómo le cambió?

 

Después de eso, me convertí en el idiota más grande (risas, risas, risas).

 

¿Cuáles son las referencias que tiene con la literatura nicaragüense?

 

Conozco a Ernesto Cardenal, he estado algunas veces con él en encuentros. Conozco su poesía.

 

¿Y Rubén Darío está en sus lecturas?

 

Sí lo conozco.

 

¿Qué texto le ha impresionado más?

 

En este momento no lo recuerdo.

 

Ver en la versión impresa las páginas: 6 B