FUNCIONARIO CON DIGNIDAD
Sucedió lo que estaba anunciado: se fue el doctor Antenor Rosales del Banco Central de Nicaragua (BCN). Esto se veía llegar desde comienzos de su gestión por ser el único funcionario capaz para desempeñar el cargo que le fue asignado y por lo tanto el único capaz de actuar por sus propios criterios sin dejarse mangonear por la pareja real.
Ese es el destino que le espera a todo funcionario de su calibre que está bajo las órdenes de personas ignorantes que no actúan bajo criterios profesionales, sino siguiendo los designios que le deparan las estrellas y las cartas de la baraja.
Compatriotas, ese es el destino de nuestro país y desgraciadamente parece que estamos resignados a aceptarlo. Se nos ha impuesto un presidente que no tiene capacidad intelectual para dirigirnos y se ha rodeado de asesores aduladores e incapaces de hacerle ver lo bueno y lo malo de su gestión y a quien se lo dice su esposa lo manda a la calle.
Este modelo lo quiere repetir con las designaciones de los candidatos a alcaldes en toda Nicaragua, en donde una gran mayoría de ellos son personas que acaban de aprobar el bachillerato y de manera acelerada, que no tienen la capacidad intelectual requerida para pensar por sí mismas y que harán únicamente lo que emane de la fortaleza real de El Carmen.
Si no levantamos cabeza tendremos Somoza para rato otra vez y esta vez más sofisticado porque ahora la versión de doña Hope puja por poder propio y hace lo suyo para conseguirlo y no soltarlo.
Desde las páginas de este Diario animo al doctor Rosales, y en nombre de todos los nicaragüenses, le doy las gracias por haber manejado y defendido nuestras reservas con empeño, a tal punto que prefirió renunciar a cumplir con los deseos de sus ignorantes patrones. No dudo que su profesionalismo lo llevará a ocupar otro cargo en empresas privadas bajo órdenes de personas capaces que sabrán apreciar su trabajo.
Francisco Javier Gutiérrez Lagos
EL CASO DE ANTENOR ROSALES
No conozco personalmente al economista Antenor Rosales. Las únicas referencias que tengo de él son las que leo en los periódicos. Sí debo admitir que he seguido con mucho interés todo lo relacionado con su labor profesional la cual ha estado salpicada con noticias dolorosas de su entorno personal. Solo él sabrá la rectitud con la que ha manejado estos asuntos.
A pesar de todo, insisto que mi cultura sobre su trayectoria profesional tiene solo origen periodístico, soy de la opinión que su trabajo lo ha hecho bastante bien, tenida cuenta de lo espinoso que debe haber sido trabajar con personas caprichosas (léase, sujetas a los vaivenes de sus gustos personales). Mucho se ha hablado y escrito sobre los manejos y remanejos con el FMI y la transparencia de las gestiones. No tengo ninguna certeza de lo que ocurre en esas mesas de trabajo donde probablemente se pasan papelitos y se dan puntapiés cuando alguien “está metiendo las patas porque es muy correcto”. Supongo que, en estos ambientes, lo que priva es la mentalidad de lo “políticamente correcto”.
Sin embargo, en varias ocasiones he podido deducir que el doctor Rosales ha hecho honor a su preparación profesional y a su capacidad de decidir según las normas y reglamentos que deben regir el Banco Central, como ente autónomo. Precisamente la autonomía quiere decir “administrar la capacidad de decidir” . Luego, el presidente de un ente autónomo tiene la capacidad de decidir. ¿Por qué?… En primer lugar porque es una persona y las personas nos distinguimos porque tenemos libertad, la cual nos da la capacidad de elegir lo más acertado y luego tener las suficientes agallas para responsabilizarnos de las consecuencias de nuestras elecciones; en segundo lugar, una persona no debe ser manejada por otra, a su antojo y capricho porque las personas nos merecemos respeto. Ningún ser inteligente debe ser “mandado” por otro ser de la misma especie (humana). De manera que admiro la dignidad del doctor Rosales y me uno a su conducta digna y a su honradez por haber enfrentado a una persona que pretendía dominar su autonomía.
Definitivamente, las palabras del Karol Wojtila nuevamente cobran la vigencia perenne: “¡Las ideas no se imponen… se sugieren!”
María Román
SOBRE LOS MOTORIZADOS
Es el pan de cada día en los medios de comunicación social. Los accidentes de tránsito de motorizados son simplemente “crónicos”. Causas: el exceso de velocidad, no respetar las señales de tránsito, no guardar distancia, por conducir su moto en estado de ebriedad o intoxicado, por “echarse” a la carrera unos con otros, por conducir sin el casco protector adecuado, etc.
La razón principal: el desorden y la incultura causados por tanto vehículo automotor que circula en las calles y carreteras sumado a la falta de beligerancia y mano dura de las autoridades.
La Policía Nacional debería de sacar de circulación a todo motorizado que conduzca temerariamente en las vías, a los que compiten o a cualquier otro que no respete las normas elementales de cuidado al conducir una motocicleta.
Pareciera que la gente no entiende o no quiere entender, que las motocicletas son un medio de transporte que, aunque sea más accesible y económico para circular que los vehículos (carros, camionetas, etcétera), no les da el derecho de circular como quieran o donde quieran, hay reglas y normas de circulación que son parejas y homogéneas tanto para vehículos como para motos o cualquier medio de transporte.
Es cierto que muchas veces los vehículos no respetan a las motos, por lo que también hay que hacer conciencia en la población que las mismas forman parte del parque vehicular del país, pero también las motos, en la mayoría de los casos, tienen la culpa por no cumplir con las normas elementales de cuidado mencionadas.
La Policía de Tránsito, alcaldías y demás instituciones involucradas deben de crear un plan contingente que busque cómo detener esta ola de accidentes de tránsito. Hay que prohibir las motos que circulan sin placa y las que circulan a exceso de velocidad hasta con tres personas a bordo (incluyendo niños o tiernos), entre otros.
Deberían solamente circular las motos con placas pares un día e impares al siguiente, al igual que los vehículos, entre otras soluciones. De no actuar así, estaremos viendo diario en las noticias más desgracias causadas por accidentes de tránsito donde los propios motorizados son los más afectados.
Leónidas Tapia Sánchez
LUCES ALTAS EN LA CIUDAD
Las entidades de gobierno como la Policía de Tránsito deberían de tomar en cuenta mucho para empezar a ser mejores ciudadanos y me refiero a las luces altas usadas dentro de la ciudad.
No les ha pasado que cuando están en cualquier punto de Managua, muchos conductores, ya sea porque no saben el uso de ellas, no ven bien o quieren dar una gran impresión de sus luces, ponen las luces altas y casi que te dejan ciegos. Y lo peor, dado que la Alcaldía de facto de Managua no invierte en mejorar las calles, te vas en muchos hoyos que dañan tu vehículo. Igual pasa cuando el que viene por detrás tiene las luces altas, es tan incómodo que más bien te pone de mal humor y en riesgo que tengás un accidente o que provoqués un accidente.
Adicional, muchos corredores de carreras ilegales nocturnas, además que provocan accidentes con sus carreras, se les ocurre colocar luces neblineras en plena ciudad, cuando la ciudad está muy bien iluminada, que te ponen la vista mucho más cansada de lo que ya la tienes.
Espero que muchos conductores puedan tomar esto en cuenta y que adicional lo puedan colocar en práctica y evitar en la medida de lo posible inconvenientes, pleitos y accidentes en nuestra ciudad.
Oliver Reyes Villalta