Si queremos mejorar los hábitos de nuestros hijos debemos iniciar con el ejemplo, porque los niños aprenden imitándonos.
Además, la actitud que los padres tomen frente a los alimentos puede condicionar al niño a tener sensaciones agradables o desagradables de estos”, explica la doctora Raquel Tejada.
También, recomienda que se realice por lo menos una comida en familia al día y que los padres planifiquen y preparen las comidas y meriendas en conjunto con sus hijos, estableciendo una forma divertida en la que el niño participe activamente escogiendo su propia alimentación.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B
