Agencias /Vida
Para los gustos y colores, las flores, dice un viejo refrán. De igual manera existen diferentes tipos de piel, por lo tanto se ha elaborado un jabón para cada necesidad.
Los jabones humectantes son enriquecidos con aceite de oliva, avellana y otros. Los hay también de glicerina. Estos son útiles para las pieles secas o dañadas por el uso de detergentes.
En cambio los jabones suaves tienen en su composición aguas termales y son recomendados para las pieles sensibles.
En cuanto a los jabones líquidos, estos se presentan como una loción de limpieza. Su poder efectivo varía y no todos tienen la misma eficacia.
Para problemas severos en la piel están los jabones dermatológicos. Contienen agentes de limpieza sintéticos muy suaves, a los que se añaden vegetales que contribuyen a cerrar los poros, aliviando las irritaciones y frenando la aparición de acné o puntos negros.
Con estos jabones la piel no se descama. Son recomendados para pieles que arrastran inconvenientes, ya sea de modo permanente o estacional, o ante apariciones puntuales de irritaciones.
Además están los jabones naturales utilizados por la mayoría. Son aromáticos, ya que se les agrega esencias florales o frutales. También tienen un efecto relajante en algunos casos, según la esencia floral que contengan. Sin embargo no son recomendables para pieles sensibles o para personas alérgicas.
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