Un lector me pregunta si Perseo siguió el consejo de su padre, Zeus, quien antes de morir le recomendó que debía ejercer el poder con sabiduría. El amigo lector se refiere a la columna anterior en la cual comentando la película Furia de Titanes 2 expresé que para mí lo más importante del filme era esa recomendación.
Para quienes no leyeron esa columna ni vieron la película, debo recordar que en ella mueren Zeus y Poseidón, lo cual es un absurdo mitológico porque ellos son dioses porque son inmortales. Y por cierto que al respecto se ha dicho alguna vez que la condena de los dioses radica precisamente en su inmortalidad, idea que quizás se deriva de Sófocles, quien en su tragedia Antígona sentencia que la muerte es un derecho y que hay provecho en el morir.
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En la película mencionada también se cuenta que Perseo, después de matar a Medusa y salvar a Andrómeda del monstruo marino que la va a devorar se retira a vivir humildemente en una aldea de pescadores. Allí se casa con una mujer que muere en circunstancias que no se mencionan y Perseo cría como padre soltero a un hijo pequeño llamado Helios. Hasta que diez años después Zeus lo llama para que le ayude a combatir a Cronos y los Titanes, que están asesinando a los dioses y pretenden exterminar a la humanidad.
Pero la verdad —no histórica, sino mitológica— es que Perseo se casa con Andrómeda inmediatamente después de salvarla del monstruoso marino, pues con esa condición fue que le salvó la vida.
Sin embargo un tío de Andrómeda llamado Fineo quería casarse con ella y por eso intenta asesinar a Perseo, atacándolo al frente de un grupo de hombres armados. El héroe se defiende de aquella agresión inesperada y con la cabeza de Medusa petrifica a sus agresores.
Después de casarse con Andrómeda, Perseo se marcha del país de los etíopes y sigue su camino de regreso a Serifos, donde su madre, Dánae, era asediada sexualmente por el rey Polidecto. Cuando Perseo, acompañado por su esposa Andrómeda, llega a Serifos, Dánae se encuentra refugiada en un templo de donde ni siquiera el rey puede sacarla, gracias a la antigua ley de asilo que fue dictada por los mismos dioses.
Perseo va al palacio para enfrentar a Polidectes, quien ordena a sus guardias que lo maten. Pero Perseo se defiende haciendo uso otra vez de su arma mortal e infalible que es la cabeza de Medusa, y liquida a Polidectes y sus hombres convirtiéndolos en piedra.
Al parecer a Perseo no le interesaba el poder, ya que después de matar a Polidectes y liberar a su madre, entrega la cabeza de Medusa a la diosa Atenea quien la incorpora a su escudo, y devuelve a los dioses las botas aladas que le permitían volar y el escudo mágico que ninguna arma podía perforar. Y en vez de ocupar el trono de Serifos que por derecho de vencedor le correspondía, lo cede a Dictis, hermano de Polidecto, quien había ayudado a Andrómeda a escapar de su acosador.
Finalmente, después de matar accidentalmente a su abuelo, Acrisio, como lo había vaticinado un antiguo oráculo, Perseo fue coronado rey de Tirinto donde reinó con bondad y sabiduría.
Cuando Perseo y Andrómeda murieron, el pueblo espontáneamente los divinizó y después Zeus los convirtió en estrellas y los colocó en el firmamento. Perseo y Andrómeda son ahora las constelaciones estelares que según los astrónomos se pueden ver a simple vista, sin ayuda del telescopio, cuando el cielo nocturno está despejado y salpicado de estrellas.
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