Por Elízabeth Romero
A propósito de la reunión nacional de mandos que realizará mañana la Policía Nacional, de forma extraoficial surgieron varias conjeturas en las bases policiales. Todas relacionadas con la disposición de retiros y de rotación de funcionarios con cargos intermedios.
Hasta la semana pasada se estimaba que la jefatura policial actuaría de forma enérgica, ordenando el retiro de oficiales intermedios señalados de haber incurrido supuestamente en actos reñidos con la ley. $ El 27 de abril pasado la misma directora de facto de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, aunque minimizó el hecho admitió que habrá retiros.
La jefatura de las fuerzas públicas estaría creando la dirección de contrainteligencia, que supuestamente trabajaría en coordinación con Asuntos Internos.
En marzo del 2010, por orden de Daniel Ortega, fue disuelta la comisión anticorrupción.
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“Sí va a haber cambios, sí va a haber retiros, sí va a haber movimientos, lo hacemos todos los años por fortalecimiento institucional y por ningún caso de delincuencia”, sostuvo Granera.
Ayer se conoció de forma extraoficial que Granera optó por sacar de la lista de retiros a varios de los funcionarios que estaban en la propuesta por sospechas de corrupción.
Diferentes fuentes señalan que entre estos destaca el caso de un jefe policial, que en las investigaciones del robo de la empresa de tecnología Comtech se habría encontrado fuertes sospechas de responsabilidades contra este. Pero según una de las fuentes, aunque en un inicio se conoció públicamente que el funcionario policial pasaría a retiro, por motivos aún desconocidos Granera decidió “darle una nueva oportunidad”.
Y en lugar de pasar a la vida civil el oficial será nombrado en un nuevo cargo, lo que es criticado por las bases policiales, que señalan que si ha sido uno de ellos el sospechoso ya hubiese sido dado de baja.
LA PRENSA intentó durante todo el día de ayer ubicar al vocero policial, comisionado mayor Fernando Borge, pero no fue posible.
Aparentemente en la investigación quedó demostrado que uno de los sitios donde la Policía encontró las computadoras robadas, era propiedad del alto jefe policial cuyo nombre no se ha revelado, lo cual según otras fuentes era un rumor a voces entre la población. “Entonces ¿cómo es que no lo saben las autoridades?”, se preguntó.
Las rutas que siguieron los asaltantes para esconder la mercadería robada son: Tipitapa, Masaya y Carazo. De esa manera afectaron tres delegaciones policiales.
En un inicio, tras ocurrido el robo, se destacó la trascendencia del hecho y fue calificado de inusual por la cantidad de lo robado y la forma en que fue ejecutado. Pero al final la Policía lo presentó como un caso de menor cuantía.
No obstante, LA PRENSA conoció que pese a que públicamente el caso se dio por esclarecido, el expediente estuvo en poder de un círculo cerrado de altos oficiales.
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