“Éramos dos grupos que habíamos salido a hacer ejercicios, yo me adelanté con el primero, de pronto alguien gritó que tenía una pistola, que iba a disparar”, relató Sánchez.
“A mí me dio en una pierna, pero nos regresamos porque creíamos que iba a matar al que venía atrás. Me volvió a disparar, yo quedé de rodillas frente a él, me disparó en el hombro otra vez y me caí. Yo le preguntaba por qué. Cuando me iba a matar su hermano Denis lo agarró del brazo, me dijo que corriera y le quitó el arma, no corrí muy largo, me llevaron al hospital”, añadió.
La familia de Schwartz se habría negado a pagar los gastos. Supuestamente acusaron a los adolescentes de ser ladrones.
Los Schwartz se fueron a vivir a Las Colinas, dijeron los vecinos.
[/doap_box]
Wilder Pérez R.
El apellido Schwartz se asocia a gente de trabajo en el país, pero hay dos sitios en Managua donde lo que provoca es temor: Villa Flor Sur y Ciudadela Nicaragua.
Ahí, el apellido Schwartz no está asociado a una radio famosa, ni a un grupo de poder económico, ni a la regulación de los recursos forestales del país, sino a la parranda, intimidación, pleitos con pandillas e intentos de homicidio.
Hartos de vivir cada fin de semana con el alma en un hilo, los vecinos de Villa Flor Sur denunciaron que, una vez más, William Schwartz, hijo de personas allegadas al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se excitó con una pelea de boxeo y celebró tirando balas al cielo.
El problema es que la morada de Dios no siempre es el destino de sus balas. Los vecinos no hablan por temor, pero LA PRENSA conoció que hace poco tiempo Schwartz casi mató a una niña de 2 años con uno de sus disparos. La bala supuestamente iba en dirección de la pequeña, en la sala de su casa, pero dio en un tubo, rompió una persiana y rebotó hacia un exhibidor.
Anteriormente habría herido en la pierna a un hombre que supuestamente dañó su camioneta Toyota Hilux, café. Hay quienes dicen que una bala lanzada al aire hirió a alguien. También se comenta que su agresividad atrae pandillas de otros lados y convierte el barrio en un campo de guerra.
No se sabe hasta dónde llega el imaginario de la gente. De lo que sí hay evidencia es de que le metió cinco disparos a Carlos Sánchez hace diez años, cuando este tenía 16.
Mostrando la cicatriz de una operación, Sánchez relató que una mañana del 2002 Schwartz lo interceptó en la calle junto con un grupo de adolescentes que hacían ejercicios.
En el Distrito Siete de la Policía de Managua los oficiales aseguraron que no existe ningún llamado de auxilio por parte de los pobladores de Villa Flor Sur.
Además, aseguraron que no existen denuncias recientes contra el señor William Schwartz, hijo de Denis Schwartz, director de la Nueva Radio Ya.
También comentaron que era difícil encontrar de forma rápida alguna denuncia en su contra de algo que pasó hace diez años.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A