Miriam Palacio Sevilla
Además, requiere un bolsón de pampers XG, multivitaminas, calcio y hierro con ácido fólico. Para ayudar al niño pueden llamar a sus padres Thomas Alberto Bustos y Bertha Rodríguez Martínez, al número celular 8943-7159.
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No es un nefrólogo, especialista en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad renal, pero Ángel Bustos Rodríguez, de 8 años, explica con detalles lo que significa convivir con una infección en las vías urinarias.
Él padece esta enfermedad, detectada a sus dos meses de vida. Pero a simple vista se ve sano. Ríe. Juega. Disimula bien su mal.
De bebé tenía buen peso y todo parecía estar bien. Dos meses después presentó fiebre alta y comenzó su calvario. Cada semana su mamá, Berta Rodríguez, viajaba desde San Jerónimo, Rivas, para que lo atendieran en el hospital La Mascota, en Managua.
El niño no mejoraba. Presentó una infección en las vías urinarias y fue hasta noviembre pasado que los médicos le descubrieron un reflujo producido por una malformación en la terminación de los uréteres.
La orina infectó los riñones de Ángel. Es un caso de reflujo severo. Su riñón y vejiga están propensos a sufrir lesiones que pueden provocar una violenta insuficiencia renal. Su riñón derecho ya no funciona. El izquierdo trabaja con el 40 por ciento de su capacidad. Ángel no tiene edad todavía para recibir diálisis.
El niño fue sometido a una delicada operación quirúrgica el pasado 20 de noviembre en el hospital La Mascota. Los dos uréteres fueron colocados de forma independientes, con dos catéteres ureterales, que salen por los orificios a cada lado, y mantienen abierta la salida del uréter al exterior para que fluya la orina.
“Él (Ángel) llora porque no lo podemos dejar en la escuela, nos da miedo que se golpee en recreo porque es muy inquieto”, dice su mamá.
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