La Paz/EFE
El viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez, recibió ayer una pedrada mientras brindaba informaciones en el Ministerio de Salud, en uno de los incidentes más graves de la segunda jornada de una huelga general convocada por la Central Obrera Boliviana (COB), para exigir al presidente Evo Morales un aumento salarial general al ocho por ciento decretado el 1 de mayo.
Las protestas fueron multitudinarias, sobre todo en La Paz y Cochabamba, donde hubo choques de manifestantes con policías que usaron gases lacrimógenos y detuvieron a algunos de ellos. También hubo manifestaciones en Santa Cruz, Sucre y Potosí.
Pérez dijo que los agresores no son universitarios o médicos en huelga, sino políticos que quieren sembrar “caos y violencia” en medio de las protestas sociales, que cumplen su séptima semana consecutiva. Medios locales informaron de al menos tres detenidos.
Pese a que las manifestaciones fueron concurridas, hubo escaso seguimiento de la huelga general en los centros de trabajo, pues se cumplió solo en las universidades y en los hospitales públicos (en paro desde hace siete semanas).
Desde fines de marzo, los médicos, los trabajadores de la salud pública, además de los estudiantes de medicina, son los sectores más beligerantes en las protestas que afronta Morales, a quien exigen que anule un decreto que aumenta su jornada laboral de seis a ocho horas, sin mejorarles el salario.
“Aclaramos que aquí nadie está viniendo a desestabilizar al Gobierno. Lo que sí estamos haciendo es reivindicar nuestras demandas”, declaró Juan Carlos Trujillo, líder de la COB, ante las acusaciones del Gobierno de intencionalidad política tras las huelgas.
Morales dijo ayer, en una reunión con periodistas, que no entiende cómo la COB puede defender privilegios, en alusión al apoyo de esa entidad a los médicos y sanitarios.
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