Javier Herrero EFE
Responder a las continuas exigencias de una gran discográfica dejó a los miembros de Garbage extenuados, peleados y sin ganas de más. Siete años después de su último álbum de estudio, esta banda señera de los noventa regresa libre, con el pulso de sus primeros tiempos y la convicción de que hay sitio para ellos.
“Proporcionamos un lugar en la música que nadie más había ocupado antes. Nos sentíamos como intrusos. No éramos una banda cool, sino más bien los raros”, recuerda Shirley Manson, la cantante de este carismático y desubicado grupo estadounidense de rock, en una entrevista con Efe en Madrid ante el lanzamiento este martes de Not Your Kind Of People , su quinto disco de estudio.
Afirma que ellos, que nacieron como una banda independiente, quizás perdieron contacto con la realidad tras fichar por una gran casa discográfica y verse inducidos a una espiral continua de lanzamientos y giras que los aislaron del mundo, lo que llegó a hacer “desagradable” su profesión.
“Por culpa de aquello se creó una atmósfera opresiva. Nadie se lo pasaba bien y ¿a quién echás la culpa en esos casos? A la persona que tienes al lado”, argumenta sobre la crisis interna que afectó a la banda, que completan Duke Erikson, Steve Marker y Butch Vig.
Restablecidas las relaciones entre sus integrantes el cuarteto regresa ahora bajo un sello independiente con el disco “más Garbage” y “moldeado” de su historia.
“No suena igual que los dos primeros discos, pero tiene ese pulso, esa fuerza”, cuenta, comparándolo con sus dos álbumes más aplaudidos, Garbage (1995) y Version 2.0 (1998).
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