Carlos Lee, proyectado a batear arriba de .280

El cuarto jugador en el orden de la alineación es conocido como el bateador que limpia las bases de corredores y, usualmente, es el mejor del equipo, casi siempre es el que despliega más poder.

Carlos Lee, jugador panameño en las Grandes Ligas

Por René Cárdenas

fitoiii@aol.com

El cuarto jugador en el orden de la alineación es conocido como el bateador que limpia las bases de corredores y, usualmente, es el mejor del equipo, casi siempre es el que despliega más poder.

Los manejadores de beisbol tienen la tendencia de insertar a los que se embasan con frecuencia antes del turno del cuarto bate, para que éste pueda “limpiar” las bases empujándolos hacía el plato para que anoten.

Todos los equipos de las Ligas Mayores tienen peloteros que son conocidos como el cuarto bate, o barre bases, pero durante el tormentoso camino de la campaña, los que no responden a las necesidades del equipo, bajan al tercer turno de la alineación o suben al quinto y no permanecen como otros que son los eternos dueños de la posición.

Uno de ellos todavía juega para los Astros de Houston; es el gigante Carlos Lee que hace seis años cuando empezó a jugar con los Astros pesaba 240 libras y ahora pesa 269. Es un gigante de hombre con 6 pies y 2 pulgadas de alto. Nació en Aguadulce, Panamá, hace 36 años; esto lo hace el pelotero más viejo del equipo.

Durante los primeros cinco años con Houston, fue destinado a jugar el jardín izquierdo a pesar de no tener la velocidad ni el brazo para desempeñar esa posición. Lo ideal para él hubiera sido jugar la primera base, pero allí se encontraba jugando «El Puma» Lance Berkman, figura que era inmovible de la primera esquina.

Lee veía acción ocasionalmente en primera cuando Berkman se lesionaba. Ahora que los Astros están en plena construcción poniendo énfasis en lo juvenil, el alto mando del equipo sin embargo, decidió plantar a Lee como figura permanente en la primera base y colocar en el jardín izquierdo a peloteros jóvenes.

Allí, Lee se defiende como buen guante que es y su bate poderoso que es siempre temido, llena su cometido satisfactoriamente. El jonrón frecuente de Lee es cosa del pasado, pero mantiene su promedio global en aproximadamente .286, que es lo que le hace sobresalir porque le permite empujar carreras.

Con ese promedio ha impulsado en 6 años con los Astros un total de 532. Al momento de preparar esta nota tiene en su haber 134 cuadrangulares. No han sido números estelares, pero lo suficiente como para permanecer en una novena donde no siempre ha habido empujadores consistentes.

Carlos jugó seis años con los Patiblancos de Chicago. Con ellos empezó su carrera en 1999 y a continuación militó un poco más de un año (2005-06) con los Cerveceros de Milwaukee y de allí pasó a los Rangers de Texas en 2006 antes de jugar 6 temporadas con los Astros desde 2007 a 2012.

Quizá el aspecto más brillante de su carrera en las Ligas Mayores fue cuando en su debut desembarcó un cuadrangular en su primer turno al bate. Lee, siempre ha sido un pelotero agresivo y mentalmente un optimista, positivo y bien centrado.

Hace seis años escribí este párrafo acerca de una entrevista que gentilmente me concedió.

Lo hice porque que él continuaría en la persecución de impulsar un promedio de 100 carreras por temporada: “Claro que no hay seguridad de ese logro, porque solamente Dios lo sabe”, explicó el pelotero.

“Si logro mantenerme saludable podré trabajar duro para ayudar al equipo a impulsar carreras y a ganar juegos, lo más que sea posible”.

Esas fueron sus palabras en aquel entonces y el panameño cumplió a carta cabal: empujó 119 carreras en 162 juegos. Disparó 32 palazos de vuelta entera y bateó para .303.

Fueron números de un verdadero astro. Por eso lo firmaron por 6 años y $100 millones de dólares. Esta campaña es la última de su contrato y recibirá $18.5 millones.

Después de su segunda campaña con Houston, comenzó ligeramente a declinar en lo que a carreras empujadas concierne.

En el 2008 impulsó 100; en 2009 empujó 102; pero en el 2010 impulsó 89; en el 2011 empujó 94: y a la fecha de este escrito, lleva 14 carreras impulsadas.

Los Astros abrigan la esperanza que «El Caballo» como cariñosamente le llaman los aficionados de beisbol, emule sus primeros años en lo que a carreras empujadas se refiere.

Y si se habla de promedio de bateo, Lee, aún cuenta con un buen giro de bate para mantenerse en sus .286 durante este año.

En tres oportunidades, 2005, 2006 y 2007 fue seleccionado para participar en el Juego de Estrellas y, en dos campañas (2005 y 2007) ganó el trofeo de plata como bateador de poder.

Es un gusto ver a Carlos en defensa de la primera base. A pesar de ser una muralla de grande y de moverse con poca agilidad, lo hace con ritmo y gracia. Es tan bueno para levantar los tiros de piconazos que sus compañeros de cuadro le tiran con soltura y confianza porque saben que el hombre de Agua Dulce, captura todo lo que le llega.

Nunca había visto a un jugador de beisbol hacer su trabajo con tanta calma como Lee. Si yo fuera Rey, lo coronaría como el príncipe de la tranquilidad. Esto no quiere decir que juega sin pasión.

El meollo del asunto es que no la demuestra porque no es su naturaleza. Emplea la misma estrategia cuando batea. Espera el lanzamiento apropiado para chocarlo con solidez porque es un bateador selectivo y esa estrategia lo convirtió en una estrella de gran magnitud.

Me inclino a creer que es un ligamayorista que duerme sin sobresaltos. “Creo que es innato en mí no preocuparme. En vez de pensar con nerviosismo me concentro en el reto del momento”, me dijo una vez.

Y en cuanto a la agresividad de batear, expresó: «Creo que eso lo llevo en la sangre. También es parte del sentimiento de victoria y de lucha que uno tiene como hispanoamericano».

El secreto de batear bien está en sus muñecas y, la forma como desarrolla el giro de su bate para chocar la pelota contra el lanzamiento propicio se debe a su paciencia en el plato.

”No importa de dónde viene la bola porque en realidad, me da igual. Al principio, hace muchos años, yo tenía un poquito de problemas contra zurdos, pero a estas alturas, esa deficiencia está corregida”.

En esta forma, Carlos, demuestra que es un cuarto bate sin limitaciones. Es decir, la oposición no puede anularlo fácilmente.

El mantenerse con buena salud es el otro secreto de «El Caballo»’. No visita la enfermería con la frecuencia de otros peloteros y casi nunca entra a la odiada lista de inhabilitados de 15 días. Es más, cuando se lesiona hace uso de su especial poder de recuperación y casi siempre regresa al combate en menos tiempo de lo que se espera.

“Lo que hago es lo de siempre”, puntualizó Carlos. “Sigo mi plan de trabajo en forma religiosa para mantenerme fuerte en la temporada. Sé que son seis meses de jugar todos los días y para hacerlo bien, me cuido”.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

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