Lucydalia Baca Castellón
El salario real promedio nacional actual ha retrocedido a niveles de 11 años atrás, según revelan datos del Banco Central de Nicaragua (BCN). Es decir, que el poder adquisitivo o capacidad de compra de un trabajador está hoy por debajo del nivel de 2001, y no compensan los estrepitosos incrementos en el precio de los alimentos y servicios básicos que han alcanzado récords históricos.
Es por ello que cada quincena o fin de mes los asalariados hacen malabares en la compra de los alimentos básicos, de tal manera que medio se garantice la sobrevivencia de la economía familiar.
Hace más de una década el salario real promedio ascendía a 1,421.3 córdobas y en febrero de este año ese mismo indicador rebaja la media de hace once años hasta situarse en 1,400.80 córdobas. En contraste, el costo de la canasta básica de 53 productos alcanza a la fecha los 10,069.30 córdobas.
¿A qué obedece este retroceso? El economista Adolfo Acevedo dice que el poder adquisitivo se ha deteriorado porque la evolución de los salarios reales no ha estado acorde al rápido aumento en el precio de los alimentos y servicios básicos.
Acevedo añade otro factor de incidencia: los ajustes que se han hecho al salario mínimo han sido menores a las tasas de inflación. “Esto nos indica que tanto las empresas como el Gobierno han implementado una política salarial restrictiva”, señala Acevedo.
Actualmente el salario mínimo que rige a once sectores económicos en Nicaragua supera los 3,364 córdobas.
El economista Acevedo explica que para calcular el salario real no se usan los precios de la canasta básica, sino el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este se construye a partir del precio promedio de una canasta de bienes y servicios más amplia, que se considera representativa del gasto de consumo.
ES PROBLEMA DE PRODUCTIVIDAD
René Vallecillo, también economista, comparte el criterio de Acevedo, pero añade que el hecho de que el crecimiento económico esté sustentado en los altos precios internacionales de los productos que exporta el país, es otro factor que ha provocado el “rezago” de la capacidad de compra del salario real.
El economista René Vallecillo, en cambio, considera que también es indispensable mejorar la educación para que la mano de obra adquiera valor agregado a través de la tecnificación. También cree indispensable una política salarial más justa.
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Vallecillo afirma que lo ideal sería que dicho repunte económico esté basado en una mayor productividad y no en factores externos.
GOBIERNO SE CONTRADICE
Y aunque los datos sobre la evolución del salario real promedio son del BCN, el presidente de esta entidad, Alberto Guevara, rechaza que haya un desplome en la capacidad de compra, porque, asegura que en economía se habla de desplome cuando hay cifras negativas.
El funcionario califica ese retroceso como una simple desaceleración provocada por “problemas de productividad del trabajo y del capital que no se resuelven de la noche a la mañana”.
Y añade: “Para entenderlo basta tomar el modelo neoclásico donde el salario real es igual a la productividad marginal del trabajo. Si lo despejamos entonces diríamos que el salario nominal va a ser el valor de la productividad marginal del trabajo”.
Dado a que el salario real que mide el BCN es el del sector formal, para Acevedo la afirmación de Guevara revela que en el sector formal se ha deteriorado la productividad marginal del trabajo, y como consecuencia se ha deteriorado el salario real.
EXTRAÑO ARGUMENTO
Acevedo considera “extraño” el argumento, ya que la productividad marginal del trabajo en el sector formal se reduce si las empresas contratan más trabajadores de los que necesitan, provocándoles pérdidas. Se supone que la meta de la empresas es maximizar utilidades.

Además “el salario real solo es igual a la productividad marginal del trabajo bajo condiciones tan irrealistas que difícilmente existen en alguna parte del mundo… y resulta interesante que el funcionario de un gobierno de izquierda recurra a la teoría neoclásica para justificar el retroceso en el poder adquisitivo del salario promedio nacional”, añade Acevedo.
Para Guevara el hecho de que los trabajadores no protesten demuestra que la situación no es tan grave.
No obstante, Antonio Jarquín, secretario general de la Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN-Autónoma), afirma que los niveles de pobreza y extrema pobreza, debido a la poca capacidad de compra en los salarios, es suficiente razón para protestar.
Pero asegura que debido al sometimiento que el Gobierno en “contubernio” con la empresa privada mantiene a los sindicatos democráticos impide las protestas.
Además los pocos trabajadores que tienen un trabajo fijo tienen miedo de arriesgarlo. Eso unido al papel de “comisarios políticos” que desempeñan los sindicatos progobierno mantienen reducida la capacidad de convocatoria de los sindicatos, explica Jarquín.
AJUSTES SIN IMPACTO
Para el dirigente gremial de nada ha servido que en los últimos cinco años los incrementos salariales hayan superado por mucho los de períodos anteriores. Ya que en dichos períodos los ajustes eran menores, pero rendían más porque el costo de productos y servicios era más accesible y el trabajador podía adquirirlos.
“En cambio ahora, un trabajador del campo tiene que ahorrar cuatro meses para comprar una canasta básica. Los trabajadores del Estado necesitan más de tres salarios para adquirir la canasta de un mes y los empleados de la construcción, que son los que mejor ganan, necesitan más de dos salarios para una canasta básica. ¿Mientras ahorran quién les da de comer? ¿Cómo sobreviven en ese tiempo ellos y sus familias que generalmente son numerosas?”, cuestiona Jarquín.
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