José Denis Cruz
En el campo de la escuela Flor de Sacuanjoche un grupo de niños juega futbol. La tranquilidad que viven en cualquier momento puede ser interrumpida por los “pandilleros” del barrio Las Torres, pues el muro que los protegía sucumbió ante los años.
Ellos viven momentos de zozobra. Bien lo sabe Aurelia del Socorro Díaz Corea, una madre de familia que tiene a sus cinco hijos estudiando en ese centro escolar. Ella ha visto cómo se enfrentan los “vagos”.
“A veces salimos desesperados a ver qué pasa aquí (en el centro). Los vagos por donde quiera se agarran. Se meten aquí mientras los niños están en recreo”, contó Díaz.
A ella la acompaña María de los Ángeles Castro, otra madre de familia, quien aseguró que el grave deterioro del centro ha contribuido a la deserción escolar.
Los padres de familia y maestros demandan al Ministerio de Educación (Mined) que ponga la mirada a estos colegios, que ven cómo mueren sus estructuras.
En ambas escuelas, “chatarreros” se han robado las losetas para extraerles el hierro.
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“Son pocos los alumnos que vienen a estudiar, porque las madres dicen que mucho peligro se corre en la escuela”, lamentó Castro.

La tapia de la escuela Flor de Sacuanjoche, según comentaron los pobladores del barrio, se derrumbó hace más de cinco años.
Desde entonces ha sido un nido donde los “pandilleros” llegan a fumar marihuana y a sostener relaciones sexuales.
En ese punto también coincide el director del centro, Fausto Francisco Mejía, quien además explicó que el viceministro de Educación, Marlon Siú, le prometió reconstruir el muro antes de que termine el primer semestre de este año.
EL SAN IGNACIO DE LOYOLA TAMBIÉN
El muro de la escuela San Ignacio de Loyola, en el barrio San Cristóbal, se derrumbó hace tres semanas. Ahí el peligro que viven los estudiantes es otro.
La docente Marta Ocampo cree que el mayor riego que hay son los carros, dada la cercanía del centro con la pista de la Resistencia.
“Hay que estar pendiente de ellos, porque si se salen y hay un accidente el problema es para nosotros”, cuenta la educadora, quien vigila atenta a los niños.
Ahí los estudiantes ya están acostumbrados a recibir sus clases en las deterioradas condiciones físicas del lugar. “Ellos ya están acostumbrados, porque saben que el colegio es pequeño”, dijo Ocampo.
El director del centro, Marlon Alemán, manifestó que el colapso de la tapia de su centro se debió al paso de los años.
Sin, embargo afirmó que la Alcaldía de Managua los está apoyando para construir nuevamente el muro.
Mientras las promesas del Mined y la Alcaldía se cumplen los padres y maestros vigilarán atentos por la seguridad de los estudiantes.
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