El amor no impide las crisis, pero sí puede convertirse en el principal elemento de apoyo, para buscarles una solución.
Del modo en que se superen los problemas dependerá que una pareja, refiriéndose a una etapa conflictiva, hable de una crisis más o la perciba como lo que fue el principio del fin.
La manera en que cada miembro de la pareja afronta ese período de problemas obedece a factores como la madurez emocional, la habilidad para gestionar los conflictos, la duración de la relación.
¿Simple crisis o separación? En función del modo en que se afronte una crisis, los miembros de la pareja ante esa etapa, la unión saldrá reforzada o será la primera fase del fin. Es decir, ante una fase conflictiva de la pareja la pregunta no es “¿es esto el fin?”.
En fase de crisis nuestro estado emocional se altera; por ello, tengamos presente el alcance de las decisiones, sobre todo si se opta por terminar con la relación.
No se separan dos personas, sino a veces una familia con hijos, por lo que si la pareja se encuentra con frenos que impiden que la reflexión prospere, es conveniente acudir a un o una especialista en temas de pareja, que desbloquee la situación y habilite espacios para que la reflexión reúna las garantías deseables.
Introducirá equilibrio y establecerá un protocolo para ayudar a la pareja a decidir mejor.
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