Wendy Álvarez Hidalgo
Los bancos de la región están siendo eficientes en sus operaciones y tienen una alta rentabilidad pese a elevados gastos, sostiene el informe Eficiencia en los Sistemas Bancarios Centroamericanos, de la calificadora de riesgos Fitch Ratings. No obstante, aclara que se debe avanzar más en esta materia, principalmente en el proceso de bancarización de las economías.
El sistema bancario del istmo se ve fortalecido, añade, por “el alto crecimiento de las carteras, amplios márgenes y bajo gasto en provisiones por préstamos”. Y señala que “los bancos alcanzan buena rentabilidad pese a alto gastos operativos”.
Uno de los elementos que se destaca en el documento es el avance en el uso de canales alternos menos costosos implementados por los bancos para llegar a los clientes. En este sentido, ejemplifica la oferta de la banca telefónica, banco por internet y los cajeros automáticos. Todos estos servicios “son cada vez mayores en la región”, apunta.
Y aunque el panorama en materia de eficiencia pinta favorable para los bancos, Fitch advierte que “el desempeño de los sistemas financieros continuará presionado por costos crediticios relativamente altos”. Además, señala que los bancos deben incrementar su capital para afrontar una creciente tasa de demanda en los activos.
FORTALECIDOS ANTE CRISIS
Juan Carlos Argüello, presidente de la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (Asobanp), señaló que el hecho que el sistema bancario en la región sea más eficiente coloca al istmo en una posición fortalecida para afrontar cualquier efecto de la crisis financiera y económica, principalmente que afecte a Estados Unidos, con quien la región tiene mayor vínculo.
Según el informe Eficiencia en los Sistemas Bancarios Centroamericanos, de la calificadora de riesgos Fitch Ratings, Panamá es el país con el nivel de eficiencia en su sistema bancario más alto, no solo por poseer el mayor grado de bancarización, sino por tener un “entorno más competitivo y con menores tasas de interés”. El segundo país con mayor eficiencia en Centroamérica es El Salvador.
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Además convierte al sistema bancario regional en una posición de atracción de inversión. Va “atraer a más bancos que quieran prestar más dinero a los bancos que estamos acá. Esto quiere decir que las empresas o bancos que operan dentro del Sistema Financiero van a tener más oportunidades de ir creciendo”, dijo.
Argüello apunta que el sistema bancario al ser eficiente tendrá sin duda un efecto dominó positivo en todos los eslabones de la economía.
Jaime Pérez Leiva, director del banco ProCredit, sostiene que entre los indicadores de eficiencia bancaria destacan, entre otros, “la calidad de los activos, el índice de morosidad y la rentabilidad, los resultados económicos de las instituciones bancarias en Centroamérica y en particular, en Nicaragua han sido satisfactorios a pesar de las adversidades que nuestras economías han enfrentado producto de la crisis internacional”.
Pérez Leiva reconoce que existen posibles riesgos ante la crisis económica y financiera mundial, pero señala que el sector está fortalecido. “La eventual disminución de los flujos de inversión extranjera, afectación de las remesas, caída en las exportaciones, disminución de ingreso de turistas, todos estos son riesgos que puede afrontar, no solo el sistema financiero, sino la economía nacional. No obstante, para nuestra tranquilidad, hoy en día todos ellos reflejan una tendencia creciente en nuestra economía”, afirma.
Y añade: “la cartera de crédito representa el activo principal en cada institución y está orientada al financiamiento de actividades económicas que no han sido afectadas drásticamente por la crisis” .
EL DESEMPEÑO POR PAÍS
El desempeño en eficiencia si bien es positivo en la región, cuando se desmenuza país por país, Nicaragua no obtiene buenas calificaciones, al igual que Honduras y Guatemala.
Nicaragua, además de poseer el Sistema Financiero más pequeño de la región, “reporta el menor grado de bancarización” y es uno de los menos eficientes en el istmo. En el país apenas el 29.9 de la población tiene acceso o hace uso de servicios bancarios, según el informe. Este nivel es el segundo más bajo de Centroamérica, superando solo a Guatemala.
“Con el menor ingreso per cápita de la región y la mayor extensión territorial, los bancos necesitan recurrir a canales alternos de servicios financieros para llegar a la población en las áreas rurales para lograr ser eficientes”, apunta.
Los aportes al PIB per cápita nicaragüense es de 1,201.9 dólares, el más bajo de la región. Costa Rica y Panamá tienen aporte superior a los 8,400 dólares. Entretanto, en El Salvador, Guatemala y Honduras es de entre 2,000 y 3,000 dólares.
El presidente de Asobanp reconoce que Nicaragua debe avanzar en materia de eficiencia y aseguró que los bancos están haciendo un mayor esfuerzo en sus operaciones, pero sobre todo en materia de bancarización.
Como muestra de ello, Argüello menciona por ejemplo que el Banco de Finanzas (BDF) ha estado trabajando en paquetes financieros que sean accesibles para los nicaragüenses. “Nicaragua tiene muchas oportunidades donde se pueda ir bancarizando (…) Cada banco está haciendo sus propios productos. Por decir BDF nosotros estamos tratando de crear programas como de vivienda, hay programas de remesas, ya muchos bancos lo tienen”, explicó.
En este sentido, Pérez Leiva apunta que “la premisa básica para que el público use canales de servicios alternos debe, en primera instancia, acercarse a los bancos y abrir cuentas bancarias, lo cual pasa por la necesidad de promover la educación financiera entre nuestros potenciales clientes para darles a conocer los beneficios a los que pueden acceder mediante el uso de los servicios bancarios”.
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