CIUDAD DEL VATICANO/AFP
La amenaza de ulteriores filtraciones incómodas a la prensa sobre los conflictos internos de la Santa Sede fue tildada ayer de “chantaje” por el vocero del Vaticano, padre Federico Lombardi.
“Es una amenaza grave. La palabra chantaje me parece la más comprensible. Hemos llegado a una situación tal, que más que una amenaza se trata de un chantaje”, aseguró Lombardi en charla con la prensa.
Diez días después del arresto del mayordomo del papa, Paolo Gabriele, acusado de ser el autor de las filtraciones a la prensa de documentos confidenciales del Benedicto XVI, el diario italiano La Repubblica anunció el domingo que las revelaciones van a continuar.
Según el rotativo, uno de los “espías” responsables de las filtraciones, que han desestabilizado al gobierno central de la Iglesia, anunció que entregará nuevos documentos internos hasta que “no sean expulsados del Vaticano los verdaderos responsables”, indicando entre ellos al número dos de la Santa Sede, el cardenal italiano Tarcisio Bertone y el secretario particular del papa, el alemán Georg Gänswein. El diario reconoció que el tono del llamado “cuervo” o informante ha cambiado en los últimos días, por lo que se esperan revelaciones internas escandalosas.
Todo parece indicar que el mayordomo del papa, Paolo Gabriele, que corre el riesgo de recibir una pena de seis años de cárcel, no era el único en proveer documentos a la prensa italiana y que otros ya rompieron el juramento de confidencialidad que deben respetar todos los que trabajan en la administración del Vaticano.
Según el sistema judicial vaticano, Gabriele puede permanecer en custodia cautelar por una duración máxima de 50 días, prorrogable a otros 50, pero también puede ser perdonado por el papa en cualquier momento del proceso, explicaron fuentes oficiales vaticanas.
El vocero del papa desmintió que el Vaticano entienda liberar al mayordomo y enviarlo en “exilio” a Italia, como sostienen algunas publicaciones.
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