Unas 72 personas, la mayoría peregrinos chiitas que celebrarían el aniversario de la muerte de un imán, fallecieron ayer en 18 atentados con coches bomba, 18 con otros tipos de bomba y seis a mano armada en Bagdad y otras siete ciudades. Los ataques dejaron 250 heridos. El primer ministro Nuri al Maliki advirtió de las “consecuencias negativas que las diferencias políticas acarrean en el ámbito de la seguridad”.
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