¿Es muy visible la diferen cia entre Triple A y Grandes Ligas? le pregunté en cierta ocasión a Denis Martínez, el nicaragüense que pasó 23 temporadas allá arriba.
“Hay algunas diferencias en la forma, pero el juego es el mismo. En AAA, los bateadores son más agresivos, hacen swing con más frecuencia y luchan a muerte por subir”, contestó Denis.
Pero además, Martínez explicó que “en las Mayores, los bateadores son más pacientes porque su nivel de precisión es mayor y tienen un juicio más agudo”.
El extirador, capaz de un Juego Perfecto y de 245 éxitos en las Mayores, ahondó luego en que la clave son los detalles. E insistía en que no se puede subir la bola.
Erasmo Ramírez debe estar de acuerdo. Subir la bola es igual a suicidio en las Ligas Mayores. Ante bateadores tan trabajados y precisos, no se puede cometer errores.
Y aunque corresponde a los técnicos de Seattle, descubrir las causas de la fragilidad del nica, no hay que ser especialista para apreciar que Erasmo estaba alto.
Es decir, sus envíos arriba, se movieron hacia el ángulo más fácil de apreciar para los bateadores. El problema entonces, fue en su control. Él debió lanzar a la zona baja.
Ramírez lo sabe. Ha probado que es un lanzador inteligente, pero se trata de un muchacho de 22 años, en su segundo inicio en Grandes Ligas y la presión es molesta.
Quizá lo esencial, es que los Marineros, al igual que nosotros, saben que Erasmo es mucho mejor que ese joven que ha batallado en dos salidas como iniciador.
Pero Ramírez necesita corregir pronto. Los que suben a las Mayores son los que ponen atención a los detalles. Los otros están abajo.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B
