Lucía Navas
Esté pendiente de revisar su factura de energía en los próximos días. El Gobierno y el sector privado entrarán a una nueva revisión del costo de generación para determinar si es justificable o no aplicar un incremento en la tarifa de energía, el cual sería el segundo en este año.
La reunión está prevista entre martes y jueves de la próxima semana. Los equipos técnicos de la Comisión de Seguimiento —el Gabinete de Energía y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep)—, discutirán los números.
Dice que habría un alivio adicional, y es que no sería necesario que el Gobierno asigne vía reforma al Presupuesto General de la República, más recursos para los subsidios que ya reciben los consumidores, cuyo consumo mensual es menor a los 150 kilovatios hora y que ya representan 446.5 millones de dólares.
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Hay un elemento a favor de los usuarios del servicio y es que el barril del crudo está más barato, y eso se considera un gran respiro para la economía de Nicaragua que depende un 70 por ciento del búnker (combustible derivado del petróleo) para generar energía eléctrica.
Entre enero y mayo el barril del petróleo “light sweet crude” (WTI), de referencia para Nicaragua, se encareció aceleradamente en el mercado de Nueva York hasta cotizarse por encima de los 110 dólares.
En ese entonces, y en base al precio de compra del megavatio en 180 dólares promedio que hacía la distribuidora Gas Natural a las generadoras, David Castillo, presidente del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), calculó que por “ese sobrecosto” sería necesario incrementar a partir de julio un cinco por ciento la tarifa eléctrica a los consumidores.
EL MENOR DE LOS MALES
Pero en junio el petróleo ha tenido un descenso rápido al punto que promedia los 83 dólares por barril y ayer cerró en 81.80 dólares. El hecho que se quite presión a los costos de generación, es el arma principal del Cosep, el cual tiene la misión de que si no se puede beneficiar a la población con una reducción de la tarifa de energía, al menos que no aumente.
“Nos debemos quedar donde está, que se deje tal como está”, sostiene José Adán Aguerri, presidente del Cosep.
Pero el ministro de Energía, Emilio Rappaccioli, no da esa certeza. Recuerda la deuda por 153.6 millones de dólares adquirida con Alba Caruna, para mantener subsidios parciales o totales a la tarifa desde el 2010 a junio del 2012, que sería posible comenzar a pagar hasta en 6 o 7 años, una vez que al sistema lo sostenga la generación de energía renovable.
¿MÁS DEUDA?
Rappaccioli no descarta un nuevo ajuste tarifario, aunque menor al nueve por ciento aplicado en enero pasado y al cinco por ciento que estimó el INE en mayo. “Puede ser que algún otro financiamiento que se necesite para el aumento de la tarifa sea menor, o que no haya aumento. Puede ser que venga de otra fuente (el dinero), siempre y cuando sea préstamo concesional, sin ningún costo y a pagarse de la misma forma (que a Alba Caruna)”, dice.
Se estima que el alza podría ser del tres por ciento. “No hay necesidad de incrementar más la energía y apostamos a que así sea”, enfatiza Aguerri.
El próximo lunes el equipo técnico en energía del Cosep revisará si el precio del barril de búnker bajó lo suficiente para defender la propuesta que no haya alza.
Igualmente hay otros factores determinantes como la auditoría de la empresa consultora sobre la eficiencia del sistema en su conjunto, que permitirán conocer el nivel de pérdidas de la distribuidora por robo del servicio.
Determinante serán los resultado de la negociación que Bayardo Arce, asesor económico presidencial, hizo en España con los dueños de Gas Natural la semana pasada. La distribuidora demanda al Gobierno que reconozca más recursos en concepto de pago por defraudación eléctrica.
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