La crisis de energía se hace sentir cada vez con más fuerza en los hogares, comercios, instituciones e industrias de Nicaragua. Esto a pesar de las recientes y moderadas bajas de precio del petróleo y de los subsidios para mantener bajos algunos precios, como el del gas para cocinar.
Debido a nuestra dependencia del petróleo y sus productos, a nuestro enfoque de desarrollo hacia afuera y a la pobre administración de los recursos, la crisis se hace cada vez más intensa, lo que se expresa en rápidos y constantes incrementos de los precios, y en una carga cada vez más pesada en los presupuestos de los hogares, comercios, instituciones e industrias.
La primera, más importante, inmediata, inteligente, y justa solución a la crisis de energía es la conservación. Entendiéndose esta en términos amplios y no solamente como conservación de energía eléctrica o de combustibles, que son importantes, pero solo parte de la conservación.
La oportunidad de conservar está en todos los ámbitos, desde energía eléctrica, combustibles y agua, hasta en ambiente, salud, educación y relaciones humanas. Se basa en dos principios: consumir solo lo que se necesita y hacerlo con la mayor eficiencia posible.
Se puede conservar en todo lo que hacemos, ya sea como personas individuales o como grupos de personas en instituciones o empresas. Haga la prueba: piense en una actividad importante y pregúntese si se puede realizar consumiendo menos recursos, y si la actividad se está realizando con la mejor eficiencia posible.
Es amplia la conservación, las oportunidades de conservar están en todas las casas, en todos los comercios, en todas las instituciones y en todas las industrias.
Conservamos cuando apagamos una bujía incandescente que no se está usando o cuando la reemplazamos con un bombillo más eficiente.
También conservamos cuando con políticas, campañas y acciones evitamos prácticas o costumbres dañinas, accidentes, alcoholismo, drogadicción y enfermedades.
Conservamos al ajustar el refrigerador correctamente para que preserve los alimentos al menor consumo posible y al diseñar y construir edificios que evitan buena parte de la carga térmica solar, con materiales apropiados a las condiciones climáticas y geográficas, y con abundante sombra vegetal y ventilación natural.
Conservamos cuando enseñamos y practicamos cuidar todo, empezando por nosotros mismos. Por ejemplo: se conserva al evitar que se roben los herrajes del drenaje pluvial, o al reponer los que han sido robados. También se conserva al enseñar y practicar resolución pacífica de conflictos.
Hay muchas oportunidades de conservar en todos los sectores del país. Por ejemplo: un agricultor conserva agua y energía seleccionando bien y operando eficientemente sus sistemas de riego, resultando en menores costos y mayor ganancia. Las oportunidades en este sector son grandes debido al sistemático sobre diseño y operación ineficiente que hay en la mayoría de los sistemas del país.
Un control de velocidad variable y otras medidas resultan en ahorros sustanciales que pagan la inversión en unos pocos meses, y le ahorran al agricultor considerables cantidades de dinero, al reducir el costo de su factura de energía eléctrica y al extender la vida de sus equipos.
Si realmente abriéramos los ojos y viéramos brillar intensamente el oro blanco de la conservación, incrustado en nuestra ignorancia, nuestra ineficiencia y nuestro desperdicio, correríamos a tomar las medidas para sacarlo de sus minas, que son tantas.
“Conservar es trabajar por lo que debemos dejar a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos, y a ”.
“Conservar es Amar”.
El autor es ingeniero Eléctrico con Maestría en Administración de Energía – NYIT
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