Luis Eduardo Martínez M.
En Buena Vista, una comunidad del municipio El Castillo, departamento de Río San Juan, vive la numerosa familia de Francisco Trujillo Miranda, quien junto con su esposa y una decena de hijos hace ocho años emigraron a esa zona buscando las oportunidades que no encontraron en El Rama, Región Autónoma del Atlántico Sur.
“Y las hallamos con el cultivo del cacao”, enfatiza Trujillo, explicando que este rubro únicamente lo conocía ya procesado “cuando lo comprábamos en las ventas. No sabía cómo era el árbol ni la fruta”.
El resto de los fondos proviene de luteranos en Estados Unidos, el Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade) y los mismos productores beneficiados.
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Siendo un territorio lluvioso, en Río San Juan el frijol solo es cultivable en Apante, cuyas siembras son en diciembre de cada año.
Tras las cosechas, los productores debían emigrar casi masivamente hacia Costa Rica en busca de empleos en cortes de café y caña, traer dinero a sus casas, comenta, por separado, Ambrosio González Cano.
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LA INCURSIÓN
Trujillo cuenta que en 2005 decidió incursionar al cultivo del cacao, un grano que la historia reconoce como la primera moneda que tuvo Nicaragua. Ahora cuenta con 5.5 manzanas con cacaotales aún jóvenes, cuyos rendimientos productivos fueron de 63 quintales en 2010 y 76 quintales en 2011, aunque para este año pretende obtener más del centenar.
Solo en el último corte, la semana pasada, Trujillo cosechó tres mil mazorcas que rindieron poco más de nueve quintales de cacao en baba, los cuales vendió a 650 córdobas por quintal.
La experiencia de Trujillo es similar a la de González Cano y un poco más de 130 pequeños productores aglutinados en la Cooperativa de Productores de Cacao Familias Unidas de El Castillo (Coprocafuc), organización que ha contado con el respaldo del proyecto denominado Alianza para la Creación de Oportunidades de Desarrollo Rural a través de Relaciones Agroempresariales (Acordar, por sus siglas en inglés).
Acordar es ejecutado por el consorcio conformado por Catholic Relief Services (CRS), Lutheran World Relief (LWR) y TechnoServe (TNS), con financiamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). La alianza involucra a otros organismos locales.
Con el apoyo de Acordar, los productores también han diversificado sus fincas con rubros como canela, pimienta dulce, pimienta negra “y pensamos implementar otras especies”, refiere María Epifania Sánchez, de la comunidad Nueva Libertad.
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