AP
Paraguay se propone defender en el escenario internacional la legalidad de su nuevo gobierno, en lo que se avizora una intrincada tarea ante la reacción de rechazo expresada en el exterior por la veloz destitución del mandatario Fernando Lugo.
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El gobierno del presidente Federico Franco tiene el desafío de convencer a gobiernos de naciones latinoamericanas que han puesto en duda la legitimidad del nuevo mandatario y no han dado su reconocimiento.
La tarea será más complicada luego de que el ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina difundiera un comunicado con una resolución consensuada por los miembros plenos Brasil, Uruguay y Argentina, que prohíbe la presencia paraguaya en las reuniones del jueves y viernes de la próxima semana en la nueva Cumbre de Mercosur, en la ciudad argentina de Mendoza.
Lugo anunció la madrugada del domingo que también asistirá al encuentro regional para denunciar que el Senado de su país no le otorgó el tiempo suficiente para que sus abogados prepararan su defensa. Consideró que fue víctima de un golpe parlamentario con una herramienta jurídica.
Uno de los aliados de Lugo en la región se hizo eco de esas denuncias. Al hablar en un desfile militar el domingo en Venezuela, el presidente Chávez consideró que la salida de Lugo fue ilegal y que no reconocerá el gobierno de Franco, un médico de 49 años que hasta su ascenso al poder el viernes fungió como vicepresidente. El líder izquierdista también anunció la decisión de cortar los envíos de crudo a Paraguay.
El presidente chileno, Sebastián Piñera, mandó a llamar a su embajador en Asunción, Cristian Maquieira, para analizar la situación, una medida que también tomó el gobierno del mandatario colombiano Juan Manuel Santos.
El presidente Ollanta Humala dijo previamente ante periodistas que el retiro del embajador peruano en Asunción, Jorge Lázaro, “se evaluaría entre ayer (domingo) y hoy (lunes), probablemente, y lo vamos a comunicar oportunamente”. No obstante, el canciller Fernández dijo el domingo que el nuevo gobierno valoraba “el apoyo de Canadá y de España”.
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