En Nicaragua todos, sin importar color político ni la clase social, recordamos cada año el 19 de julio como el día en que el país sacó del poder al dictador Anastasio Somoza Debayle. De eso ya han pasado treinta y tres años y cinco gobiernos y uno esperaría que en ese largo tiempo las cosas en el país hubieran cambiado, porque a mí me enseñaron en la escuela que la palabra revolución significa transformación y cambio profundo.