Gloria Picón Duarte
Un ataúd improvisado con cajas de cartón, envuelto en una manta negra, morterazos y gritos demandando la expulsión de todos los magistrados de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE) fue lo que se vivió ayer durante varias horas frente a las oficinas centrales de ese poder del Estado, el cual fue resguardado inmediatamente por la Policía Nacional, que además optó por desviar el tráfico, mientras se mantuvo la protesta.
El pasado 20 de junio tres jóvenes de la Juventud Patriótica de Nindirí y Nagarote, iniciaron una huelga de hambre frente a las oficinas del CSE, desde entonces poco a poco se han venido sumando otros sectores que comparten la misma demanda: Elección de “magistrados honestos” para que en noviembre próximo pueda haber elecciones libres y transparentes, ya que las autoridades actuales además de que su periodo se les venció, han realizado de tres fraudes electorales.
Los jóvenes indicaron que decidieron pasar de las champas a la protesta activa porque en estos últimos días han sido hostigados por grupos de desconocidos que pasan insultándolos y hasta lanzándoles piedras por la noche y la Policía ha hecho caso omiso a una petición de protección que realizaron.
Ronny Padilla, miembro del Frente Amplio Opositor (FAO), indicó que se mantendrán en el lugar hasta que el “cuerpo aguante”, ya que están siendo relevados constantemente para resistir. Hasta ayer los cuatro jóvenes que están en huelga de hambre desde el viernes pasado, se mantenían en el lugar aún en buenas condiciones de salud.
Martina Porta, miembro de Fiscales Indignados, quien el martes pasado había anunciado que ayer iniciaría un ayuno por tres días junto con otros miembros de la organización, optó por no iniciar el ayuno, porque a su criterio la manera que se está haciendo la protesta es para provocar un desalojo y no aguantar hasta el 15 de julio, que es la fecha tope que tendría la Asamblea para elegir a los nuevos magistrados y tener unas elecciones municipales creíbles.
Mientras tanto miembros de la Juventud Rebelde, FAO, Juventud Patriótica de Nindirí y Nagarote, Mesa de Concertación y jóvenes independientes, dijeron que “no es con declaraciones que se hace presión”. En cuanto al uso de los morteros, Padilla, señaló que hasta la misma policía dijo el año pasado que son una “expresión de la cultura nicaragüense” y que ellos están haciendo uso de esa expresión para exigir la expulsión de los magistrados de facto.
Liseth Sequeira, miembro de la Juventud Rebelde también es de la opinión de que si se quieren cambios hay que ir a las calles. “Aquí debemos lanzarnos a las calles, pero cívicamente, no queremos violencia. En la champa nos pasan vulgareando, hemos pedido protección y la Policía no nos protegió, está protegiendo al CSE”, dijo Sequeira.
Padilla agregó que además del hostigamiento que han sufrido, les han informado que la Juventud Sandinista está preparada para “defender las calles”.
En marzo del año pasado, después de varias protestas similares, un grupo de jóvenes que en todo momento negó ser parte de la Juventud Sandinista acampó durante varios meses frente al CSE y se identificaron como miembros del “Campamento por la paz y los derechos humanos de los pueblos”.
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