Saúl Martínez
Con toda frialdad Marlon Javier Espinoza Carrasco, de 22 años, declaró la manera espeluznante con que dio muerte a su prima hermana Anabel Carrasco, de 18 años, en momentos en que la joven preparaba un biberón para su niñita de 3 años.
Este femicidio ocurrió a las 7:00 de la mañana del martes en la comarca Las Lajas, hacienda San Juancito.
Ulloa fue incriminado por el padre de la víctima Luis Armando Carrasco Andrade, quien lo señaló como sospechoso porque supuestamente había expresado a su hija menor de nombre Marbelí, de 16 años, que él (Carrasco Andrade) “se estaba metiendo en la ‘pata de los caballos’”.
Ulloa recibió llamadas de solidaridad de parte de sus amigos del exterior por la imputación equivocada.
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El criminal declaró que entró a la humilde vivienda y apuntó a la cabeza, descargó un proyectil con un rifle calibre 22.
En ese momento frente a su niñita la jovencita se apartó el pelo para observar la sangre, fue cuando el sujeto propinó cinco machetazos, tres en la zona posterior del cuello, desprendió una parte del brazo izquierdo y le hirió el tórax.
“No me dijo nada con el balazo por la oreja, vi que solo se movía, seguramente le corté la mano cuando las metió y en el pecho se resbaló el machete”, dijo a la Policía.
“BAJO AMENAZA”
Con impresionante frialdad dijo que siempre respetó a su prima.
El asesino confeso brindó las características de “un hombre recio blanco, pelo amarillento, alto que lo amenazó para que ejecutara el crimen cuando viajaba en un bus”.
HOMICIDIO EN TRES MINUTOS
Marlon Javier Espinoza Carrasco confesó que tras ejecutar el hecho huyó río abajo donde tenía la mochila, luego llegó a una finca vecina, en el sitio conocido como Cristina.
Al anochecer llegó a cañaverales cercanos al ingenio Monte Rosa, luego se dirigió al sector Palermo hasta Campuzano 2 donde fue capturado a las 10:30 de la noche del jueves.
PREPARABA EL BIBERÓN DE SU HIJA
El autor dijo que dio muerte a la joven, quien preparaba el biberón de su pequeña hija, en tres minutos.
El esposo de la víctima Marcio Burgos se encontraba al momento del crimen en las labores del campo. Ambos pertenecían a la Iglesia evangélica.
Dos agentes policiales de la comunidad Rancherías recibieron llamadas de vecinos de Campuzano 2 al norte de Chinandega, de que un supuesto cazador se movía en el camino.
El policía Nelson Hurtado dijo que el hombre no se opuso cuando le colocaron la luz en el rostro y de inmediato le arrebataron el rifle 22 que cargaba y el machete.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A
