Jorge A. Toledo Aguilar

El INSS y el no registro de su deuda

El Arto. 23 de la Ley Orgánica del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en el inciso c) indica que una de sus fuentes de recursos será el aporte del Estado. Su Reglamento en el Arto. 22 ordena que el Ministerio de Finanzas enterará mensualmente la suma que le corresponde pagar al Estado en concepto de este aporte, mediante presentación de la respectiva liquidación. Esto no se cumple para el INSS pero sí para militares y policías por transferencias presupuestarias al IPSM y al ISSDHU. Castas privilegiadas.

Hasta 1979 la dinastía somocista disfrazaba este mandato firmando letras del tesoro a favor del INSS y los gobiernos posteriores: neoliberales, cristianos, socialistas y solidarios, ni siquiera registraron ni registran el valor del aporte en el Presupuesto de la República y el INSS no contabiliza la cuenta por cobrar correcta: la deuda existe pero no está registrada.

El incumplimiento del mandato legal está catalogado en el Código Penal en el Arto. 433 como incumplimiento de deberes y ordena que la autoridad, funcionario o empleado público que sin causa justificada omita o retarde algún acto debido propio de su función, en perjuicio de cualquier persona, será sancionado con pena de seis meses a un año de prisión más inhabilitación para ejercer un cargo público por el mismo período. Más de medio millón de asegurados están siendo perjudicados porque los funcionarios del INSS y del Ministerio de Finanzas no cumplen con sus deberes, pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? ¡Algún día se hará justicia!

Un consultor del FMI toma los estados financieros del INSS como si fueran escritos en piedra, los introduce en su laptop, pulsa una tecla y le salen nueve opciones para “mejorar” sus finanzas sin darse cuenta que la mejor opción no la muestra, porque los montos del aporte estatal no aparecen registrados en los estados financieros “analizados”. ¡Qué clase de actuario es el señor Troncoso!

¿Cómo se analiza la posición macroeconómica del país por los “expertos” del FMI y se otorga aprobación a un plan económico que nunca ha incluido una deuda con mora de cincuenta y cinco años y no registrada como deuda pública? Si esta deuda se registra, el programa macroeconómico es un sueño de opio, ya que las sobrerrecaudaciones reportadas se anulan y el déficit presupuestario aparece. ¿Dónde estás FMI?

¿Cómo es posible que nuestro gobierno cristiano, socialista y solidario no conozca que nuestro sistema de seguridad social es basado en la solidaridad de trabajadores, capital y Estado y fácilmente, sin rubor, escamotea y no entrega el aporte que beneficiaría a una masa de trabajadores que cotizan para asegurar su futuro?

Los incapaces de la dirección de presupuesto del Ministerio de Finanzas “no saben” que el Estado debe aportar al INSS lo que le corresponde y no incluyen la factura actual de mil millones de córdobas anuales y al cierre del presupuesto tienen una “sobrerrecaudación” que distribuyen para pagar a Albanisa, subsidios y otras “rarezas”.

Y nada más aplicable que esta joya de Winston Churchill: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, y el evangelio de la envidia, su virtud inherente es la distribución equitativa de la miseria”.

¡Oh, Señor Jesucristo! ¿Por qué tardas, qué esperas para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillar al Sol tus divinas banderas? Rubén Darío.

El autor fue Auditor General del Banco Central de Nicaragua y Consultor de la Superintendencia de Pensiones.

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