Y los sueños no son solo sueños

En un artículo publicado en LA PRENSA del miércoles 15 de agosto corriente, el amigo periodista Joaquín Absalón Pastora menciona a un personaje mítico llamado Morfeo.

En un artículo publicado en LA PRENSA del miércoles 15 de agosto corriente, el amigo periodista Joaquín Absalón Pastora menciona a un personaje mítico llamado Morfeo.

Dice Joaquín Absalón en su artículo titulado “Los sueños, sueños son”, que “un científico sostiene que cuando la criatura humana entra al reino de Morfeo, su cerebro no funciona a plenitud. Es invadido por fantasías a cual más disímiles y disparatadas, no se desplaza con la claridad e intensidad consciente cuando los ojos están magistralmente abiertos, cuando están prendidas todas las piezas de su capacidad”.

Pero, ¿de dónde viene o a qué se debe ese caos mental que según el periodista Pastora se produce en la mente de la criatura humana mientras duerme?

Los antiguos griegos, que a todos los fenómenos de la naturaleza y la vida humana les daban una explicación fantástica, tenían en sus creencias una divinidad llamada Morfeo, quien era el dios de los sueños. Pero no del acto de dormir propiamente dicho, sino de los sueños o imágenes que merodean en la mente de las personas cuando están durmiendo.

Morfeo era hijo de Hypnos (el Sueño) y Nix (la Noche), y hermano de Tánatos (la Muerte), Iquelo y Fantaso. Pero Hypnos y Nix engendraron también a los Oniros, que eran mil espíritus oscuros que vagaban por el mundo durante las noches y se introducían en las mentes de las personas que dormían, para inducirles falsos sueños.

Morfeo tomaba la forma de seres humanos, generalmente queridos por el soñador, ya fuesen vivos o fallecidos. Fantaso aparecía en los sueños en forma de objetos y animales. Y Fobeto era el responsable de las horribles pesadillas que atormentaban a la gente.

Morfeo y los Oniros vivían en una caverna del Érebo (reino de la Oscuridad) situada en uno de los extremos del Océano, que en sus creencias era un río gigantesco que daba la vuelta al mundo. En la caverna había dos puertas, una de cuerno, por donde salían Morfeo, Fobeto y Fantaso (que eran los sueños verdaderos), y otra de marfil, por donde salían los Oniros, que eran los sueños falsos.

A veces Morfeo aparecía en la mente del durmiente con la forma de un pariente querido que iba a morir o acababa de fallecer, y le anunciaba el infausto suceso. Tal fue el caso de Ceix y Alcione, mencionado por Ovidio en el Libro XIII de Las Metamorfosis . Ceix, rey de Traquis, estaba casado con una bella mujer llamada Alcione. Un día Ceix se embarcó para ir a hacer sacrificios a los dioses en un lejano templo y consultar el oráculo. Pero el barco naufragó a media noche y Ceix murió ahogado. Y en el mismo momento en que Ceix fallecía, Morfeo tomó su forma y se apareció en los sueños de Alcione, para avisarle de su muerte y despedirse de ella. Perturbada por un inmenso dolor sentimental, Alcione se suicidó ahogándose en el mar.

Al parecer Morfeo se excedió en sus funciones oníricas y por medio de los sueños transmitió a las personas algunos secretos de los dioses. Por eso Zeus lo castigó fulminándolo con uno de sus poderosos rayos divinos.

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