Caficultura caraceña queda en la historia

Carazo produce anualmente unos 50 mil quintales de café oro, lo que genera más de diez millones de dólares de ingresos, de los cuales un 75 por ciento equivale a los costos de producción y el restante 25 por ciento a la ganancia de los cafetaleros.

«El café en Carazo va en decadencia por varios factores, primero se debe al trato que Carazo ha recibido de parte de todos los gobiernos, tanto así que el financiamiento que íbamos a recibir en los años noventa para rehabilitar los cafetales nunca llegó» Aldo Rappaccioli, presidente de Conacafe en Carazo.

Mabel Calero

Carazo produce anualmente unos 50 mil quintales de café oro, lo que genera más de diez millones de dólares de ingresos, de los cuales un 75 por ciento equivale a los costos de producción y el restante 25 por ciento a la ganancia de los cafetaleros.

Actualmente la producción en este departamento no corresponde ni a la cuarta parte de lo que generaba la producción del grano de oro antes que el plan gubernamental Conarca arrasara con 14,500 manzanas de bosques cafetaleros.

Aldo Rappaccioli, presidente del Consejo Nacional del Café (Conacafe) en Carazo, sostiene que desde 1981 que se ejecutó ese plan la caficultura en el departamento no ha podido levantar cabeza, a tal punto que de 32 beneficios solo quedan cuatro.

El plan Conarca tenía como fin erradicar la roya, una especie de hongo que se extiende en las hojas del cafeto, lo que afecta negativamente la producción, sin embargo después que se arrancaron las plantaciones, los productores no pudieron rehabilitar los cafetales por falta de financiamiento.

AFERRADOS AL CAFÉ

El robo del grano verde, la falta de financiamiento hasta la amenaza de la sequía ponen en jaque a la caficultura del departamento de Carazo, pese a que el cultivo surgió por primera vez en esta zona para luego expandirse al norte, actualmente un pequeño gremio se aferra a la producción del grano de oro.

Según Aldo Rappaccioli, desde hace unos diez años el café de esta zona está siendo procesado y utilizado para mezclas en el norte del país, debido a que no se le reconoce al productor caraceño el valor del café.

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50 mil quintales de café oro se produjeron en Carazo el año pasado, según estimaciones del Consejo Nacional del Café (Conacafe). Esto equivale a 120 mil fanegas.

13 mil jornaleros participaron en la producción de café en Carazo.

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“La mayoría de los productores por la misma situación económica venden el café en la fanega —una fanega son 24 medios, dos medios y un cuartillo equivalen a una lata del norte— en uva porque no ha habido apoyo de la banca para esta zona”, explicó Rappaccioli.

Actualmente en Carazo funcionan cuatro beneficios: Santa Margarita, Alejandría, Santa Rosa y El Carmen, este último ha empleado el uso del biogás a través de las aguas mieles, reduciendo así el efecto invernadero que genera la descomposición del café.

AUMENTAN ROBOS

Manuel Salvador Guevara, uno de los productores generacionales de Carazo, aduce que el principal problema en la caída del café ha sido el desánimo de los caficultores debido a los constantes robos en el grano de oro.

“El robo siempre ha existido pero desde hace unos cinco años ha incrementado, podemos decir que en menos de una semana los delincuentes arrasan con fanegas y esto afecta seriamente al productor”, dijo Guevara.

A pesar que cada año el Cuarto Comando del Ejército de Nicaragua dispone más de cien efectivos militares en el departamento para ejecutar el plan de seguridad del café y de esta forma evitar el hurto y trasiego ilegal del mismo, los caficultores aducen que cada año aumentan los robos en el grano de oro, lo que le deja grandes pérdidas.

Guevara, quien ha sido afectado por el robo constante del grano de oro, manifiesta que los asentamientos cercanos a las fincas han sido los responsables de los hurtos y que el Ejército no da abasto para proteger a todas las fincas.

De las 156 haciendas cafetaleras que se registran en Carazo, el año pasado el Ejército de Nicaragua le dio cobertura directa a 86, dejando por fuera a 70 fincas.

Sumado al robo del grano de oro, los pequeños y medianos productores de café asociados en el departamento de Carazo aseguran que están desmotivados por la baja en los precios y la falta de incentivos ha provocado que muchos de los caficultores de la zona opten por vender sus fincas.

LA DESAPARICIÓN DEL CAFÉ AFECTARÍA EL CLIMA

A criterio de los cafetaleros de Carazo, la desaparición de varias fincas cafetaleras ha provocado un cambio climático que favorece el efecto invernadero.

“El medioambiente ha cambiado, antes se recorría los caminos en medio verano y eran lucios, el verdor esta siempre fuera invierno o verano, pero ahora el clima no es el mismo y eso en parte se debe a la extinción de varias fincas y a la urbanización”, afirmó Rappaccioli.

El gremio sostiene que mientras el café estaba en su apogeo el clima de Carazo era más fresco y con el paso de los años y el despale en la zona la temperatura ha ascendido.

SEQUÍA AMENAZA EL CAFÉ

Otra de las amenazas latentes para los caficultores de esta zona es la sequía. Este gremio teme que la cosecha del café 2012-2013 no tenga un buen rendimiento debido a la escasa lluvia del presente invierno.

Pese a los malos pronósticos por la presencia del fenómeno climático de El Niño, los productores tienen esperanzas que las recientes lluvias salven las plantaciones.

“Gracias a Dios hemos tenido agua debido al roce de huracanes y eso nos ha beneficiado. El café es bien noble pero necesita el agua para crecer y desarrollarse, actualmente peligra que el grano quede pequeño pero esperamos que en este segundo período tengamos suficiente agua”, expresó Rappaccioli.

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