Nectalí Mora Zeledón
Otoniel Olivas, técnico del Real Estelí, estudió a los Tigres de México. El estratega norteño, que roza lo temeroso con su cautela, leyó que un fuerte medio campo podía neutralizar al rival. Y lo consiguió, en gran medida.
El martes por la noche el Estelí le sacó un punto histórico a los mexicanos que les empataron 1-1 en el último minuto de la Liga de Campeones de la Concacaf, o Concachampions.
Olivas atinó con su estrategia. Apostó por un trivote defensivo con Elmer Mejía, Gabriel Mirazo y Franklin López. Con ellos dominó la media cancha pero perdió mucha profundidad en ataque. La banda derecha no la usó en la primera mitad. En la segunda parte fue esporádica. Sin embargo la estrategia de Olivas se impuso. El resultado lo avala.
“Con los tres por el centro difícilmente podían estar libre los Tigres. Creo que el planteamiento fue bueno”, confirma el mexicano Manuel Rosas, quien también se lució en la defensa y aportó en el ataque.
Los tres contenciones robaron el medio campo. Los últimos 20 minutos del primer tiempo los Tigres fueron anulados. No tiraron a marco ni desbordaron por las bandas. “El medio tiene que estar bien compactos en estos partidos para lograr una diferencia”, señala Mirazo.
Los Tigres tomaron totalmente el control del juego cinco minutos después que Juan Barrera (53) abrió el marcador. Con el resultado favorable el Tren del Norte no se replegó al instante. Lo hizo con el paso del tiempo para cuidar el resultado. “Los tres hicieron un partidazo”, reconoce el mexicano Rosas.
El Estelí se complicó en los 20 minutos. La banda derecha los Tigres la explotaron y empataron. Pero eso no diluyó la calidad de partido del colombiano Ronald Quintero y Eliud Zeledón.
Los dos por el centro no dejaron pasar a nadie. “En realidad creo que el buen trabajo fue de todos”, resume con modestia el uruguayo Mirazo.
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