El gobierno destituyó ayer a las cúpulas de la Gendarmería y de la Prefectura en un intento por acabar con una inédita movilización de agentes (que tienen prohibido protestar), por recortes salariales que comenzó el martes en Buenos Aires y se ha extendido a buena parte el país. Centenares de agentes de ambos cuerpos mantuvieron la movilización, tras los nombramientos, y exigieron la presencia de los recién nombrados para negociar. Según los protestantes, su sueldo es de “dos mil pesos (500 dólares)”.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A
