Ben Duronio/FanGraphs Baseball
El comentario generalizado en la Liga Nacional fue sobre un relevista convertido en abridor, quien con un cuerpo pequeño dominó la liga con tres sólidos envíos, pero sobre todo con un asesino cambio de velocidad. Se trata de Kris Medlen de los Bravos, cuya campaña fue una de las más interesantes historias, pues además de convertirse en impresionante lanzador, volvió contendiente a su equipo.
Si usted aún no ha visto lanzar en vivo a Erasmo Ramírez, recuerde que es algo que tiene que hacer.
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En la Liga Americana se vio un tirador que me parece similar a Medlen, con un cuerpo parecido y con un cambio que hace que los bateadores luzcan absolutamente como tontos, mientras despliega un control de primera clase. Aún cuando va a necesitarse más de tiempo para ser evaluado a profundidad, Erasmo Ramírez parece tener todas las herramientas para convertirse en unexitoso abridor.
Como todo lanzador, el repertorio de Ramírez inicia con la bola rápida. Registrado con solo 5’11 pies y 180 libras, es capaz de alcanzar un average de velocidad de 92-93 millas por hora y alcanza hasta 95 en sus disparos más veloces con sus dos rectas. Esa velocidad es alta para un lanzador con su cuerpo y la combinación de gran control con ese tipo de velocidad, le proporciona a Ramírez una base sólida en su repertorio.
La brecha entre su bola rápida y su cambio está en el borde de los extremos, con una diferencia de 12 millas entre un lanzamiento y otro. Lograr esa gran diferencia en las velocidades y no sacrificar mucho la acción del brazo me hace creer que con el tiempo será más dependiente de ese disparo (cambio) como lo es Medlen.
Una de las diferencias entre los dos lanzadores es que Ramírez tiene dos lanzamientos de quiebre, mientras que Medlen solo una apretada curva. Ramírez había tirado 101 envíos de rotación este año, 61 sliders y 40 curvas, antes de sus últimas dos salidas. Su slider no es del todo poderoso, establecido alrededor de las 83 millas por hora, casi nueve millas más lento que su recta, pero ha prometido mucho con ese picheo en su corta carrera.
Como previamente mencioné, el comando es uno de sus principales atributos. En su primera estadía en Triple A en la temporada pasada marcó por única vez en su carrera un ritmo sobre el 5.3 por ciento en cualquier nivel, lo cual coincide con el 5.0 por ciento que tuvo este año en las Mayores. Su ritmo de ponches está probablemente un poco inflado ahora mismo, con 16 ponches en 15 entradas, antes de sus últimas dos salidas.
Pero aún cuando su ritmo de ponches bajara, su habilidad para evitar dar bases podría permitirle mantenerse productivamente en su carrera. En el futuro vería los ponches comenzando a compilarse tanto como su cambio de velocidad se lo permita. (Traducción Edgard Rodríguez)
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