
CARACAS/AFP
200 acompañantes internacionales, entre ellos de la Unasur y una comitiva brasileña encabezada por Marco Aurelio García, principal asesor diplomático de la presidente Dilma Rousseff, siguieron sobre el terreno el proceso de votación.
Expertos del estadounidense Centro Carter descartaron esta semana que pueda haber fraude y aseguraron que está garantizado el secreto del voto.
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Los venezolanos votaron masivamente entre profundizar el régimen socialista del presidente Hugo Chávez o liderar un cambio en el país petrolero de la mano de Henrique Capriles, el candidato de la oposición, aunque la mayoría eligió lo primero.
Las mesas de votación cerraron después de las 18:00 (hora local) salvo aquellas donde aún había filas de votantes. La participación ciudadana fue del 80.94 por ciento. En las últimas elecciones, en 2006, hubo el 75 por ciento de los habilitados para votar, quienes acudieron a las urnas.
Chávez emitió su voto en el barrio popular 23 de Enero, bastión del chavismo, acompañado de sus hijas y de figuras de la izquierda de América Latina, como la exsenadora colombiana Piedad Córdoba y la senadora uruguaya Lucía Topolanski, esposa del presidente José Mujica.
Capriles, exgobernador del populoso estado Miranda, depositó su voto en un centro electoral de la acaudalada urbanización de Las Mercedes, en el municipio de Baruta, del que fue alcalde.
Chávez siempre confió en que las clases populares, que se benefician de los programas sociales financiados por la renta petrolera, lo apoyaran nuevamente en las urnas. En 2006, la oposición, unida detrás de la candidatura de Manuel Rosales, fue barrida por el mandatario, que obtuvo 62 por ciento de los votos.
Las elecciones en el país con las mayores reservas petroleras del mundo generaron gran expectativa internacional, sobre todo en América Latina y el Caribe, donde Chávez ha construido un fuerte liderazgo vendiendo petróleo a condiciones preferenciales a países menores y ofreciendo jugosas oportunidades de negocios a sus aliados. La expectativa en Estados Unidos también era grande debido a que Chávez lidera en la región la oposición a ese país, que le compra casi un millón de barriles de crudo por día.
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