Rezaye Alvarez M.
La celebración por el triunfo de la ilegal candidata del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y actual alcaldesa designada por el Consejo Supremo Electoral (CSE), Daysi Torres, estuvo marcada por la poca presencia de jóvenes, la abundante venta de alcohol y los esfuerzos de miembros de la Juventud Sandinista (JS) por animar a los presentes.
A pesar de la notable presencia de oficiales de la Policía Nacional, muchos de los jóvenes que apenas llegaban a los 16 años, consumían alcohol “para entrar en ambiente”, otros en cambio preferían irse porque “estaba aburrido”.
Más que una celebración política, la convocatoria del FSLN parecía un carnaval donde la música y el agua volando por los aires le daban los tintes animados a la noche. Al tiempo que la JS celebraba, niños y niñas recogían las latas y botellas plásticas que los primeros iban dejando caer tapizando el pavimento de la denominada “Plaza de las Victorias”.
Además de la música, en el ambiente resonaban las explosiones de morteros y cohetes, que de vez en cuando asustaban a los presentes por uno que otro tiro fallido.
A los alrededores de la celebración, las filas de buses poco a poco se iban movilizando para transportar a los miembros de la JS que se iban retirando del lugar, a lo lejos el animador daba su mejor esfuerzo para que la plaza no estuviera tan vacía como los Centros de Votación durante la jornada electoral.
Los animadores no consiguieron animar el ambiente ni mencionando los grupos que iban a presentarse más tarde o gritando consignas sobre el Río San Juan y pidiendo a los presentes que saltaran.
Lejos del bullicio de los jóvenes, como en una celebración distinta, un grupo de personas coreaba las canciones revolucionarias y ondeaba banderas rojinegras, mientras en el ambiente todavía resonaban frases como “esta es una celebración del pueblo de Nicaragua”.
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